Liberación – Manifiesto de mi Silencio

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Sumergidos en el intenso mundo del silencio,
mis pensamientos gritan por un poco de libertad;
Detenidos y presos en jaulas cubiertas de miedo
se frustran con locura por no dejar salir la verdad.

Las palabras se ocultan como un secreto,
se quedan ahogadas en mi interior infierno.
Me quedo callada, no gana el intento
y mi mente deja sujetas mis ideas y compendios.

¡Malditas sean las cadenas que amarran mi expresión!
¡Maldita sea la jaula que acorrala mi liberación!
Quiero abrir las puertas, hablar sin contemplación,
sin importar a quien ofendo, sin importar toda opinión.

Quiero gritar a quien odio, o a quien amo sin control
Quiero decirle a todos lo que pienso y lo que soy
Ya no quiero guardar mis penas, ya no quiero guardar dolor
Solo quiero sentirme libre y que sepan que ésta, soy yo.

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Amiga Luna – Manifiesto de mi Silencio

girl_lookingat_moon-j95Anoche puse la cabeza sobre la almohada
y vi que la luna se asomaba en mi ventana.
La sentí distraída, la observé concentrada
hasta que ella notó que era yo quien la admiraba.

Su brillo alumbró con intensidad mi habitación,
mi rostro irradió con la fuerza de su esplendor.
Algunas nubes la cubrieron queriendo cuidar su pudor
pero ella se mostró desnuda, revelando su plata color.

Las palabras no hicieron falta, solo las miradas bastaban.
Su luz se infiltró en mi cama para cubrirme como una sábana.
Se mostraba como una diosa, pura, limpia y plateada,
presumiendo de su belleza, encantada por mi alabanza.

Quería acercarme a ella, quería poder tocarla,
pero estaba tan alto en el cielo que me era imposible alcanzarla.
Las estrellas la capturaban, la rodeaban, no la soltaban,
entonces pude entender que de la noche, ella era su esclava.

Al fin comprendí su agonía, logré entender lo que anhelaba,
tan solo quería compañía para no sentirse abandonada.
Fue verla para ser su amiga, para ella saberse apreciada
y nos volvimos en un par de aliadas sin que nada nos alejara.

Cuando sentí el cansancio en mis ojos y supe que no podría más
le prometí y juré que volvería sin importar la hora y el lugar.
Ella al ver que llegaron mis sueños los iluminó sin parar
y cual magia sentí su compañía hasta el momento de despertar.

LEER OTROS POEMAS AQUÍ.

AYER Y HOY

Un amigo escritor me dijo que la poesía, a diferencia de las novelas, eran el reflejo de lo que sentimos, de nuestras emociones y sentimientos, por lo tanto, me dijo “no seas tan exigente en la estructura, en los versos, ni busques la perfección, sólo déjate llevar por lo que sientes y escribe. Acá no habrá un editor, el único editor será tu corazón”.

Por eso les comparto este escrito. Es algo muy propio, muy personal, pero igual quise dejárselos 🙂

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AYER Y HOY

Anoche tuve un reencuentro con mi pasado
Y recordé todas las cosas que creí haber olvidado.
Volví a sentir las penas que sentí en aquellos años,
Y reí ante los problemas que ahora siento lejanos.

Busqué por mi interior a esa chica de antaño,
Traté de convencerla que todo había cambiado,
Le pedí que saliera, quise darle la mano,
Pero el miedo la tomó y no salió del su amparo.

Vi en sus ojos el temor de vivir otra traición,
Vi en sus labios ese gesto que ocultaba un gran dolor,
Escuché su corazón que latía sin furor
Y con su respiración le daba aliento al desamor.

Entendí sus tristezas, comprendí sus engaños,
Reviví como enfrentó cada obstáculo trazado.
Admiré toda sus fuerzas para poder superarlos
Y lamenté todo el daño que se había causado.

Palpé sus pensamientos, su vergüenza y su verdad,
La vi caer en abismos de completa oscuridad,
Olvidó lo que era vida, dejó guardada la alegría,
Vivía presa en una cárcel de constantes agonías.

Dejé caer mis brazos. De nada valió intentar,
La vi bajar sus párpados, la noté suspirar.
Se acomodó tranquilamente, sumida en la soledad
Oculta en esos recuerdos. Oculta en la eternidad.

Aquella fue la joven que me hizo lo que soy,
Quien soportó tantos golpes y los enfrentó con valor.
Hoy me observa desde lejos, me sonríe con pudor,
y en su mirada está el orgullo al ver que nada me venció.

LORENA DEL VALLE NOS TRAE UN RELATO NAVIDEÑO

10481118_10153964584064734_7476786795799243060_oLorena del Valle, autora de la serie “Nos Pertenecemos” de la que ya han salido publicadas dos novelas y un relato –”Soy tuya”; “Todo cambió”; “Todo de ti”, ha decidido compartir un pequeño relato navideño titulado “Algo sobre Diciembre” en el que Irene, Emma, Miles y Caleb son los protagonistas y será publicado entre el lunes 21  o martes 22 de diciembre.

La historia es pequeña, pero suficiente para contarnos como viven su primera navidad estas dos parejas a las que llegamos a conocer en los libros anteriores.

Aprovecho la nota para agradecerle a Lorena la oportunidad de aportar mi granito de arena en esta historia y por haberme dado el honor de escribir el prólogo. ¡Ha sido un gustazo!

Espero les guste tanto como a mi.

SINOPSIS

La navidad es la época de unión familiar, pero diciembre es el mes que todas las personas nos llenamos de recuerdos y nostalgia.
Caleb y Emma consolidaron su amor en Soy Tuya, ellos comprendieron que sólo debían mirar dentro de su corazón encontrarían amor.
Irene y Miles lucharon por su amor en Todo de Ti, demostrando que el primer amor es para siempre.
Algo Sobre Diciembre es un pequeño relato navideño de las dos parejas que se han robado el corazón de los lectores, con la colaboración de Melina Rivera, blogger de Leyendo por las Nubes.

Conoce “54 Corazones Tras la Esperanza” una antología solidaria conformada por 54 autoras (es)

12232706_403763979833635_5441572633245885374_oEs hermoso escribir, pero más hermoso es hacerlo con un fin solidario, porque así, además de hacer lo que tanto gusta, sabes que al hacerlo estas ayudando a alguien, por eso cuando me escribieron para ser parte de este hermoso proyecto, no lo dudé dos veces.

54 CORAZONES TRAS LA ESPERANZA, es una hermosa antología solidaria compuesta por los cuentos, poesías, pensamientos y relatos de 54 escritoras y escritores. 54 corazones que se unen en un solo libro para apoyar a la escritora Samy S Lynn y su pequeño Alex, quienes se encuentran mal de salud y requieren de un gran apoyo.

Como pueden ver, la portada de este hermoso libro ya está lista, y saldrá A LA VENTA EL 1 DE DICIEMBRE en digital, y en papel queda pendiente la fecha. La portada fue diseñada por China Yanly y en la revisión colaboraron autoras como Victoria Aihar y Emma Sheridan.

La verdad es que es un gran honor estar en esta antología, primero porque ver mi nombre entre tan increíbles autoras a quienes admiro tanto es un halago, y segundo porque estoy siendo parte de un acto noble, lleno de cariño, buena voluntad y esperanza.

¡Compartan! ¡Difundan! ¡Hagamos que muchos compren la Antología de 54 Corazones tras la Esperanza!

Aquí les dejo el contenido del libro junto a la autora o autor de cada escrito.

Cuentos

Entre dones e inexorables – Eme E de Kelly
Un viaje Inolvidable – Simplicio P.
Cuando Jane abrazó a Conchita – Neko Vidal
Un viaje Iluminado – Julian Aronin
Crucifixión – Diego Vidal

Pensamientos y Poesía

Pensamientos – Nicolas Andreoli
El juego – Deborah Luzige
Cuéntame – Deborah Luzige
La gran maqueta – Mariel Ruggieri
Mi lugar – Mariel Ruggieri
Entre ellos mi infancia – Maria Laura Gambero
Arrullo de amor a la orilla del río – Fernando Licio
Tintas de amor – Fernando Licio
Danza – Mercedes Cobas
Votos matrimoniales – Edwin Vergara
La Amó – Jarhat Jisela
No me Rindo – Jarhat Pacheco
No necesito – Poetisa Loca

Relatos Románticos

Un nuevo comienzo – Susana Oro
Regalo de Aniversario – Lina Perozo
La reina del baile – Ivanna Ryan
Vacaciones de ensueño – Grace Lloper
La chica nueva – Emma Sheridan
Tras los pasos de la verdad – Silvia Sandoval
Lata de amor – Julianne May
Tu nombre en las nubes – Brianna Callum
No juegues conmigo – Freya Asgard
Un reencuentro a escondidas – Melina Rivera
Abandono tu mundo – Valeria Cáceres B
La navidad de Savannah – Marisa Citeroni
La carta que jamás llegará a destino – Ninoshka Godoy
Terapia – Hilda Rojas Correa
Miradas con recuerdos – Margot Recast
Y quizás no – Clau de Vesta
Huellas de nuestra historia – Kathia Iblis
Puerto de amor – Loli Deen
Un libro y un café – Gabys Marzoratti
En el subterráneo – Mimi Romanz
Esta es la última vez que te quiero – Kris Buendia
Click de amor – Claudia Cecilia Gomez
Deseo turbulento – Vane Spinelli
Dulce espera – A.g. Keller
Sid y Nancy – Karina Reisberger
Perdón y olvido – Mónica Chiang
Dime que sí – Susana Mohel
Día de fueria – Mia Del Valle
¿Crees en el amor a primera vista? – Conti Constanzo
El olor de las naranjas a la hora del desayuno 2 – Isabel Acuña C

Relatos Eróticos

Una promesa se cumple – Rosa Acántara Menéndez
Ocurrió en Arundel – Scarlett Butler
Tómala – Elena Bowen
Navidad al estilo Gabriel Gómez – Eva P. Valencia
Rápido y Furioso – Liberty Young
Atada a la Sombra – Sofía Rivero
El que juega con fuego... – DiVi Na
Entre sueños – Martina Bennet
Un puente entre nosotros – Marta D’arguello

– Victoria Aihar

Captítulo 13 – Je T’Aime, París

(…)es-nuestro-espacio
Llevo en mi garganta un sentir lleno de angustia y melancolía. No
quiero irme, no quiero dejar a Elliot, no quiero dejar esta ciudad, ni sus noches, ni sus días, quisiera quedarme eternamente respirando su aire, observando sus paisajes y disfrutar de cómo las parejas se aman y entregan frente a todos mientras su imagen es estampada en el lienzo de un pintor. Quiero despertar en cada otoño, verano, invierno y primavera al lado de este hombre que me ha robado una gran parte de mi corazón.

No. No quiero irme, pero no puedo quedarme.

–¿En qué piensas?– pregunta de repente.

–Mmmmm– respondo, evitando que mi voz suene quebrada por los sollozos que tengo acumulados en mi garganta.

–París, mírame.– Lo abrazo más fuerte y escondo mi cabeza entre su cuello y hombro. –Amor, por favor no… no me hagas esto, déjame verte.

Doy un suspiro entrecortado y salgo de mi escondite para verlo a los ojos directamente, dejando que unas lágrimas se me escapen.

–Lo siento, no quería que me veas así– contesto con el intento de una sonrisa.

–No lo sientas muñeca, pero no llores, por favor, pronto nos volveremos a ver, esto sólo es un hasta pronto. ¿Recuerdas lo que hablamos ayer? Es sólo cuestión de proponérnoslo.

–Lo sé, lo sé, es solo que… no quiero irme Elliot, no quiero, quiero quedarme aquí.

Mi dolor comienza a desbordarse poco a poco y lloro desconsoladamente frente a él, sin esconder nada.

–Chis, ven aquí pequeña.– dice jalándome suavemente hasta él para quedar sobre su pecho. Me abraza fuertemente y llena de besos mi cabello. –Si quieres quedarte, sólo tienes que decírmelo. En mi casa hay espacio de sobra, tengo un trabajo estable, sólo dímelo mi amor, pero por favor, no quiero verte así.

–Es que no puedo… tengo que volver, necesito hacerlo. Tengo que volver a mi trabajo, no puedo dejarlo así como así, y mi familia, mi departamento… debo volver para hacer bien las cosas, ahorrar nuevamente y una vez tenga todo arreglado podré volver.

–Entonces amor, si ya lo tienes todo programado y es un hecho de que vas a regresar ¿por qué estás así?

–Porque quiero seguir viviendo esto, no quiero dejarte, no quiero darle una pausa a esto Elliot.

–No será una pausa, será una forma de darnos cuenta lo mucho que nos queremos, cada noche será como una prueba que vamos a vencer, además hablaremos por skype y te mandaré cartas escritas a mano.

–¿A mano?– pregunto extrañada limpiando la humedad de mi rostro.

–Claro, a mano. La gente se ha olvidado del romanticismo por la era digital. Ahora le dicen romántico a un post, a un tweet o un snapchat y se han olvidado de todos los sentimientos que van ocultos detrás de una carta escrita a puño y letra, así que, señorita, prepárese para llenarse de cartas, porque te voy a escribir todos los días.

–¡Las esperaré ansiosa!

–¿Ves? Ahora tienes un motivo para estar allá.

Sigue besándome, me toma por la cintura y me coloca a horcadas sobre él. Las sábanas se resbalan por mi cuerpo desnudo mientras lo observo fijamente.

Ahora él está distraído, con la mirada perdida en mi piel.

–¿En qué piensas?– pregunto inclinándome hacia el frente, colocando mis manos sobre su corazón y apoyando mi barbilla en ellas mientras él acomoda una almohada detrás de su cabeza.

–Pienso en qué hubiera pasado si no te hubiera conocido.

–Y ¿qué crees que hubiera sucedido?

–Seguiría viendo mi vida en blanco y negro a través de mis recuerdos, pero gracias a ti ahora veo a colores y en HD.

Sonrío ante sus ocurrencias y lo continúo viendo.– Creo que aunque le diera la vuelta al mundo, no encontraría a nadie como tú.

–Lo mismo digo linda, lo mismo digo.

–¿Sabes? No dejaré que pase un año para volver.

–Confío en que así será, porque de lo contrarío yo me iré para allá para buscarte y traerte en mis hombros.

–Lo peor es que te creo capaz de hacerlo.

–Sabes que lo hago.

Nos reímos al imaginarlo en el aeropuerto llevándome en los hombros como si fuera un paquete. En ese momento me acuerdo de aquel día en que me sacó cargada del lobby del hotel porque quería preguntarle a la recepcionista si él tenía cara de gígolo.

–¿Y esa sonrisa?– me pregunta de repente.

–Es que me estaba acordando del día que parecías gígolo y me sacaste del hotel en tus brazos.

Él también se ríe. –Fue un momento divertido.

–Bastante.– Contesto sentándome. Acaricio su pecho y siento a través de mis dedos el latir de su corazón y la forma en que su respiración comienza a acelerarse poco a poco. Paseo por su cuerpo con mis uñas y el toca mis piernas de forma traviesa. La humedad comienza a apoderarse de mi intimidad y él reacciona de la misma forma, con excitación y poder debajo de mi.

–Creo que ha llegado el momento de divertirnos de otra forma– comenta con voz ronca y seductora.

(…)

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Capítulo 12 – Je T’Aime, París

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De mis ojos se desprende una lágrima al darme cuenta del sentimiento que este hombre ha logrado despertar en mi en tan pocos días, y él, que continúa besando mi cuerpo con devoción, reacciona al escuchar que emito un suave sollozo.

Siento que se reincorpora y en menos de un segundo su rostro está frente al mío.

–¿Qué sucede París?– me pregunta preocupada

–Nada, es solo que esto… es…. es demasiado.

–¿Quieres que me detenga? Si no quieres yo sabré entenderlo.

–No. No por favor. Lo que pasa es que todo es tan intenso y tan hermoso. No quiero que esta noche se termine.

–Tranquila mon amour, siento lo mismo que tú. Es por eso que quiero disfrutar cada segundo en tu cuerpo. Quiero sentir tu sabor para recordarlo en todo momento. Quiero sentir la electricidad que despiertas constantemente en mi piel al estar así, juntos. Pero no te pongas triste. Por favor.

–No estoy triste Elliot, estoy feliz. Lloro de felicidad por haberte encontrado y por estar viviendo junto a ti esta noche.– Subo un poco mi cabeza para darle un suave beso en sus labios. –Ahora déjame sentirte dentro de mi.

Me devuelve el beso de forma arrebatada como si lo que acabo de decirle fuera el impulso que necesitaba para llevar al máximo su pasión.

Su lengua juega en el interior de mi boca de forma dulce, seductora, y mientras mueve su pelvis en medio de mis muslos, levanto mis piernas para rodear su cintura, y entra en mi.

(…)

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CAPÍTULO 11 – JE T’AIME, PARÍS

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–Ahora déjame demostrarte lo que mi cuerpo puede decir de mi.– le digo en un tono seductor y muy cerca de boca.

Sólo escucho su respiración un tanto acelerada mientras comienzo a darle suaves besos en su rostro.

Beso su barbilla, sus mejías, la punta de su nariz y su frente.

Quiero besarle sus ojos, así que me acomodo de forma en que pueda retirár sus lentes, pero antes de hacerlo y de sentir que su respiración se detiene, le pregunto con un tímido “¿puedo?”, a lo que él asiente con su cabeza.

Lentamente se los quito y veo su rostro por completo frente a mi. Mantiene sus ojos cerrados y veo como sus pestañas los adornan.

–¿Estás bien?– pregunto mientras dejo los lentes a un lado.

–Nunca he estado mejor.

–Eres hermoso Elliot.– digo embobada mientras lo veo.

–Los hombres no somos hermosos París.– dice con una seductora sonrisa e lado que no conocía.

–Pues para mi lo eres y punto.

Sus manos continúan recorriendo mi espalda y yo continúo besándolo suavemente.

–Déjame sentirte París– dice bajito –déjame sentir tu piel.

–Hazlo.– respondo entregada.

–No. Quiero que lo hagamos a mi manera

“¿A su manera? ¿Cómo es eso?”

–¿Me puedes explicar?– pregunto en la misma posición.

–Quiero que nuestros cuerpos no olviden que se pertenecieron esta noche. Quiero sentirte, acariciarte y besarte. Quiero amarte por completo esta noche París, y te pido que hagas lo mismo.

–Lo haré Elliot.

–No, no has entendido– responde incorporándose de nuevo conmigo sobre sus piernas.

–¿Entonces?– pregunto ansiosa y levemente exitada.­–

–Quiero que esta noche nos amemos a mi manera. Quiero… no… necesito que me ames de la misma forma en que yo te amaré. Quiero que veas lo que yo veo en mi mente. Quiero que me sientas y conozcas cada rincón de mi cuerpo, pero sin ver París, tal y como lo haré yo.

“¿Cómo? O sea que… ¿será?”

–No…no te entiendo.

Da un profundo suspiro y lo miro pensativo, como analizando lo que va a responder.

–El día que te conocí me pregunté ¿Cómo será esta chica? ¿Cómo será su mirada? Entonces estuve a punto de abrir los ojos, pero me dio miedo. Miedo a no poder ver.

–O quizá miedo a volver a equivocarte.

–Puede ser. El asunto es que no lo hice, pero…

–Pero ¿qué?­– interrumpo inclinándome y apoyando mis codos sobre la mesa.

–Esta mañana, cuando fui a buscarte al hotel y te sentí cerca de mi, decidí que éste sería el día en que lo intentaría. Fue como un reto. Mandé a volar los miedos, las inseguridades y pensé que había llegado el momento.

(…)

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CAPÍTULO 8 – JE T’AIME, PARÍS

(…)
–¿Qué es tan divertido?– preguntó sonriendo mcouple-kiss-wall-Favim.com-191053anteniendo todavía su cuerpo junto
al mío.

–Pues que nos hemos movido hasta quedar arrinconados en una pared y ni cuenta nos hemos dado.

–Oooh…¿De verdad hemos hecho eso?– cuestionó travieso. Si no fuera por los lentes juraría que a través de sus ojos podría descubrir la falsa inocencia de sus palabras.

–¡No te hagas Elliot!– respondo dándole una leve palmada en su pecho –sabes muy bien lo que hiciste.

–Yo no hice nada París, tú haces que haga ese tipo de locuras y que no me importe lo que esté alrededor.

–¡Ja! ¿Así que es culpa mía?– dije apoyando mis manos a la altura de mis caderas mientras las de él seguían en mi cintura.

–Es culpa tuya porque tus besos son demasiado tentadores. Sólo me dejé llevar. Además no olvides que soy un francés. Sé que no puedo ver y eso hace que todo sea diferente, pero todavía mantengo algo mi lado seductor– comentó con un leve tono de nostalgia y el intento de una sonrisa en sus labios.

La alegría desapareció de mi rostro cuando escuché sus palabras. No me gustaba que se hiciera de menos por ser ciego. Lo detestaba. Eso no lo hacia menos persona, al contrario, lo convertía en alguien especial, increíble y con un alma hermosa.

–Sí, tienes razón, el hecho que no puedas ver hace que todo sea diferente, ¿sabes por qué?– respondí en tono serio, logrando que el tomara la misma actitud. –Porque no necesitas ver para conquistarme como lo estas haciendo Elliot. No necesitas ver para saber donde están mis labios o mi rostro, y para que sepas, tu sola presencia me seduce, tu aliento me hace respirar, tu piel me hace sentir, tus labios me hacen vivir. ¿No te das cuenta de eso? ¿Crees que para mi tu ceguera es algún impedimento?

Elliot bajó la cabeza como una rendición ante mis palabras, pero al poco tiempo volví a llamar su atención.

–Mírame– dije de repente, haciendo que él levantara la cabeza de inmediato.

–No puedo…–responde de inmediato agitando rápido su cabeza de un lado a otro, como un mecanismo de defensa de negación.

–¡Sí! ¡Si puedes!

Sujeté su cara con mis manos y lo observé a detalle. Pude ver su angustia y la forma rápida en que había desaparecido toda la emoción que habíamos sentido unos minutos atrás, pero necesitaba que él se sintiera seguro de mi.

–Tú logras verme mejor que todos los que están acá presentes Elliot y te lo diré cuantas veces sea necesario– dije en voz baja pero con convicción.

Mis manos se dirigieron a sus lentes oscuros y lentamente los fui retirando.

En seguida sentí que su cuerpo se puso tenso, rígido como una piedra, incluso dejó de respirar.
(…)

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Capítulo 7 – Je T´Aime, París

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–¿París?

–¿Sí?

–No te molesta… o… ¿no te incomoda que no pueda verte? ¿no te molesta estar al lado una persona incompleta?

–¿Incompleta?– pregunto deteniéndome –¿dónde está esa persona?

–París…

–Escúchame bien Elliot. No vuelvas a decir eso. Eres un hombre increíble, bondadoso, divertido y talentoso. Eres la persona más completa que he conocido y haces que yo me sienta de la misma forma. Me haces soñar despierta con tus palabras, con tu presencia, con tu tacto, y sé que puedes ver.

Veo que se queda sorprendido ante lo que le acabo de decir pero continúo.

–Sé que puedes ver porque ves con los ojos del corazón. Una vez me lo dijiste ¿no? y cada minuto que comparto contigo me demuestras que es cierto. Ves más allá de mi cuerpo o de mi rostro. Puedes ver mi alma Elliot. Mi alma se muestra completa ante ti de una forma increíble. Me siento libre contigo, así que no vuelvas a decir que estás incompleto ¿ok?

Asiente con la cabeza y deja salir un suspiro.

Le tomo la mano para seguir caminando pero me detiene de nuevo.

–París yo…– se detiene de nuevo y al verlo me doy cuenta que tiene una lucha interna, como si quisiera decirme algo importante –tú también me haces sentir así. Estás haciendo que me vuelva a sentir como hace mucho tiempo no me sentía.– Toma mi rostro con sus manos y me da un pequeño beso. –Gracias por completarme– otro beso –gracias por llenarme­– un beso más –gracias por haber hecho este viaje y por haberte aparecido en la plaza esa tarde.

Esta vez soy yo quien lo besa por unos cortos segundos.
(…)

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