El mal amado – Entre las uvas y la pasión

5130+3WujULEl no era el típico príncipe azul.
Ella era la capitana de su alma.

De nuestra mejor selección de corazones Malbec.
Esta historia reposó en las almas de roble francés de los protagonistas para traernos un complejo bouquet de besos, caricias, erotismo y reencuentros entre alturas kilométricas y ojos brillantes, decantando en un excelente balance entre amor, perdón, pasión y esperanza.

A Adrián le enseñaron que las mujeres no sirven para nada y que la felicidad se encuentra en los excesos. Macarena cree que puede moldear a ese gigante a su gusto. Cecilia tiene mucho dolor y resentimiento. Hugo la sigue amando como el primer día.
Lola y Mariano… Bueno, de ellos les hablaré después.
Entren a sus vidas para descubrir cómo estas historias pueden mezclarse hasta lograr el mejor elixir: el buenamor.
¿Te vas a resistir?

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Sin Palabras

51Mt+yhzNQL._SX349_BO1,204,203,200_Todo ha vuelto a la normalidad…Al menos eso quiere creer Bea, aunque en la intimidad se permita el lujo de deprimirse o lamentarse. Su nuevo trabajo y su familia llenan parte del vacío que le ha dejado la separación con Max. No hay más remedio que tirar hacia delante, y cuando cree tenerlo todo más omenos controlado, reaparece en su vida el hombre al que amó con locura y que acabó abandonándola a su suerte.

¿Merece la pena seguir odiándolo? ¿Será capaz de aceptar el pasado para poder disfrutar del presente?

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¡Qué calor con “Nada Prohibido” de Mariel Ruggieri!

12377634_566208483534868_8607710206771429511_oAy Dios mío! Cada vez que Mariel Ruggieri aparece con una nueva historia, no hace más que hacernos
entrar en calor… ¡y qué calor!

Prueba de ellos son los adelantos que ha estado compartiendo en sus redes sociales sobre su próxima novela llamada “Nada prohibido”, una historia que saldrá publicada el próximo 6 de marzo de 2016 y que ha sido escrita con la colaboración de nuestro querido y amado Dante Áviles, quien según nos cuenta la escritora, “puso toda la carne en el asador en las escenas eróticas”.

Esta es una historia narrada en primera persona por el protagonista masculino, el psicólogo Máximo Aguirregaray… oh sí, esta vez será él quien nos hará arder con esta historia que, por lo que veo, nos pondrá la piel y el aliento calientes… eso y ¡algo más!

¿No me creen? pues entonces lean el adelanto que publicó hoy y luego me dirán!

ADVERTENCIA: CONTENIDO SEXUAL EXPLÍCITO. 

(…)
No puedo creer lo que me hizo.
“—Quedate quietita” —me pidió. Y de inmediato comencé a sentir algo caliente deslizarse por mis nalgas, por mis piernas. Nunca pensé que podía ser tan excitante que me orinaran encima, pero lo cierto es que me volví loca. Compartir un acto tan privado… Esa clase de confianza, esa intimidad, me puso en llamas. Le hice caso al principio, pero luego no pude evitar las ganas de frotarme contra él, y curvé mi espalda para sentir su pene entre mis nalgas, y que el chorro de orina me pegara más cerca aún, con toda la fuerza.
“—¿Te gusta?”—me preguntó y a mí no me salieron las palabras, sólo jadeé y moví la cabeza, asintiendo. “—¿Me dejás mearte encima, y no puedo cogerte por el culo?”—me dijo, extrañado y sonriente.
“—Eso… no… duele… Y lo otro sí…” –le respondí.
Su réplica fue acariciarme las tetas y morderme un hombro. Quería darme la vuelta para besarlo, pero no me lo permitió. Continué con él a mis espaldas, jadeando en mi oído.
“—Ahhh…” –No pude evitar jadear también.
“—El dolor y el placer están a veces muy cerca”—susurró mientras me introducía una mano desde atrás, y me acariciaba el sexo. Esa frase hace tiempo que da vueltas en mi cabeza, y me estremecí al recordar cuántas veces pensé en ella en relación a él.
El jabón era lo único que se interponía entre su cuerpo y el mío. El jabón, y su pene enorme que lentamente intentaba abrirse paso entre mis nalgas.
“—No, por favor…”—rogué, aunque no muy convencida de mi negativa.
“—No voy a hacer nada que te haga daño. Nada que vos no quieras hacer. Nada prohibido…”—murmuró mientras uno de sus dedos me tocaba allí.
Lo sentí tan excitado que me dio miedo. Y junto al miedo una gran excitación también se apoderó de mí también. El dolor, y el placer. El miedo y el placer. Máximo y el placer… Tiene razón: no hubo, ni habrá, nada prohibido entre él y yo.

EMILIA FRAGA
NADA PROHIBIDO
(…)

Conoce “54 Corazones Tras la Esperanza” una antología solidaria conformada por 54 autoras (es)

12232706_403763979833635_5441572633245885374_oEs hermoso escribir, pero más hermoso es hacerlo con un fin solidario, porque así, además de hacer lo que tanto gusta, sabes que al hacerlo estas ayudando a alguien, por eso cuando me escribieron para ser parte de este hermoso proyecto, no lo dudé dos veces.

54 CORAZONES TRAS LA ESPERANZA, es una hermosa antología solidaria compuesta por los cuentos, poesías, pensamientos y relatos de 54 escritoras y escritores. 54 corazones que se unen en un solo libro para apoyar a la escritora Samy S Lynn y su pequeño Alex, quienes se encuentran mal de salud y requieren de un gran apoyo.

Como pueden ver, la portada de este hermoso libro ya está lista, y saldrá A LA VENTA EL 1 DE DICIEMBRE en digital, y en papel queda pendiente la fecha. La portada fue diseñada por China Yanly y en la revisión colaboraron autoras como Victoria Aihar y Emma Sheridan.

La verdad es que es un gran honor estar en esta antología, primero porque ver mi nombre entre tan increíbles autoras a quienes admiro tanto es un halago, y segundo porque estoy siendo parte de un acto noble, lleno de cariño, buena voluntad y esperanza.

¡Compartan! ¡Difundan! ¡Hagamos que muchos compren la Antología de 54 Corazones tras la Esperanza!

Aquí les dejo el contenido del libro junto a la autora o autor de cada escrito.

Cuentos

Entre dones e inexorables – Eme E de Kelly
Un viaje Inolvidable – Simplicio P.
Cuando Jane abrazó a Conchita – Neko Vidal
Un viaje Iluminado – Julian Aronin
Crucifixión – Diego Vidal

Pensamientos y Poesía

Pensamientos – Nicolas Andreoli
El juego – Deborah Luzige
Cuéntame – Deborah Luzige
La gran maqueta – Mariel Ruggieri
Mi lugar – Mariel Ruggieri
Entre ellos mi infancia – Maria Laura Gambero
Arrullo de amor a la orilla del río – Fernando Licio
Tintas de amor – Fernando Licio
Danza – Mercedes Cobas
Votos matrimoniales – Edwin Vergara
La Amó – Jarhat Jisela
No me Rindo – Jarhat Pacheco
No necesito – Poetisa Loca

Relatos Románticos

Un nuevo comienzo – Susana Oro
Regalo de Aniversario – Lina Perozo
La reina del baile – Ivanna Ryan
Vacaciones de ensueño – Grace Lloper
La chica nueva – Emma Sheridan
Tras los pasos de la verdad – Silvia Sandoval
Lata de amor – Julianne May
Tu nombre en las nubes – Brianna Callum
No juegues conmigo – Freya Asgard
Un reencuentro a escondidas – Melina Rivera
Abandono tu mundo – Valeria Cáceres B
La navidad de Savannah – Marisa Citeroni
La carta que jamás llegará a destino – Ninoshka Godoy
Terapia – Hilda Rojas Correa
Miradas con recuerdos – Margot Recast
Y quizás no – Clau de Vesta
Huellas de nuestra historia – Kathia Iblis
Puerto de amor – Loli Deen
Un libro y un café – Gabys Marzoratti
En el subterráneo – Mimi Romanz
Esta es la última vez que te quiero – Kris Buendia
Click de amor – Claudia Cecilia Gomez
Deseo turbulento – Vane Spinelli
Dulce espera – A.g. Keller
Sid y Nancy – Karina Reisberger
Perdón y olvido – Mónica Chiang
Dime que sí – Susana Mohel
Día de fueria – Mia Del Valle
¿Crees en el amor a primera vista? – Conti Constanzo
El olor de las naranjas a la hora del desayuno 2 – Isabel Acuña C

Relatos Eróticos

Una promesa se cumple – Rosa Acántara Menéndez
Ocurrió en Arundel – Scarlett Butler
Tómala – Elena Bowen
Navidad al estilo Gabriel Gómez – Eva P. Valencia
Rápido y Furioso – Liberty Young
Atada a la Sombra – Sofía Rivero
El que juega con fuego... – DiVi Na
Entre sueños – Martina Bennet
Un puente entre nosotros – Marta D’arguello

– Victoria Aihar

EL EVANGELIO DE ANDREA

9a5be8_b7c4143a2bc4817a0657a598618354e7.jpg_srz_p_214_344_75_22_0.50_1.20_0.00_jpg_srzAndrea y Marcelo son dos jóvenes que se conocen a raíz de un accidente. Ella es bella y servicial, llena de inquietudes sobre el amor, la vida y la muerte; y él despierta del coma con la habilidad de poder ver el alma de las personas a través de mixturas de colores que representan el grado de evolución espiritual de las mismas. A ambos los unirá un apasionado romance lleno de fantasía, sensualidad y erotismo, mientras descubren juntos la particularidad de su don.

/— escúcheme, señor, Dios no necesita de demostraciones ni de aplausos, Él no está bajo el dominio del ego humano —le dije controlándome nuevamente y más sereno—. Él no es humano. Él es Dios. Él es amor, no castiga ni permite sufrimientos… /
/…Momento después, llegó la respuesta de Andrea, en mensaje de texto, a mi celular: Solo dormiré con un pequeño calzoncito blanco. Dulces sueños mi niño. TQM. /
/—La hermosa mixtura de colores y la claridad u oscuridad que tú percibes en esos espíritus rebeldes representan, en esencia, su pureza; su cercanía al amor divino que llevan en su alma. /

BOOKTRAILER 

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Algo más que Asia

A1qR1bhaF0L._SL1500_Basado en el relato ¿Te gustaría viajar a Asia con un desconocido?
(Antología Erótica Sex!)

Xenia Velázquez, veinticinco años, diseñadora gráfica en prácticas en la empresa Diseños Cantalapiedra; su vida es monótona lejos de sus raíces y sus amigos.
Mikel Sastre, veintisiete años, veterinario en la tienda de mascotas Happy Pet, con una vida libertina y sin ataduras.

Alexis Poveda, veintiocho años, director ejecutivo en Sweet Dreams. Pasa por una ruptura reciente y no cree en el amor.

El destino hace que Xenia y Mikel se conozcan y entablen amistad, pero un concurso de la radio hará que sus vidas se separen durante unos días y que Xenia conozca a Alexis.
Cinco destinos por descubrir en Asia donde, con unos comienzos más que difíciles, ambos descubrirán la pasión.

Un viaje que termina, una separación y un reencuentro harán que el corazón de Xenia tenga que decidirse entre Alexis o Mikel.

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Adelanto de “Lucía y sus hojas perfumadas”

11037330_1566189480333244_1345974130137008980_nEmma Sheridan nos trae un nuevo adelanto del “Lucía y sus hojas perfumadas” y pues tengo que decirles que la cosa se puso buena!

Esa cabrona de Sara….Ppfff… miren, no he leido la historia completa pero ya la odio, y creo que cuando ustedes lean este adelanto, se sentirán así como yo y querrán caerle a trompadas. Y bueno, Lisandro no se queda atrás. Por muy buenote que esté es un reverendo mandilón!

(…)

“Hola mi diario querido, cuánto me alivia el aroma a lavanda de tus hojas.
Volví a pasar por la casa de Sara, en un último intento por salvar nuestra amistad. No soy una persona que se va o deja los capítulos sin cerrar, así que por los años de compañerismo y momentos compartidos, jugué, creo, que mi última carta.
Junté fuerzas y toqué timbre, no me animé ni siquiera a pasar como lo hacia hace tan solo un par de semanas.
Silencio fue lo que recibí a modo de respuesta. Interpreté dos cosas, la primera, que no estaba, la segunda que no quería atenderme porque seguía enojada.
¿Cómo puede ser que una persona se enoje tanto por el hecho de que las dos tenemos los mismos sentimientos hacia un especimen masculino?

¿Justo teníamos que mirar al mismo? (como si fuera tan fácil evitarlo … es hermoso)
Sus ojos, su sonrisa, su piel … (bueno, dejo de babearte y continúo con la descripción)
No pude con mi atolondrado genio y miré a través de las ventanas. Espié, me sentí una mirona. No corría el riesgo de que alguien llamara a la policía al verme husmeando porque hasta los vecinos me conocen. Así que me sentí una voyeur libre.

En una de las ventanas que daba a uno de los patios, me asomé en puntitas de pie, casi colgándome del borde de piedra con la cual estaba revestida esa ventana. Me pareció haber visto un movimiento; pensé que había sido la sombra de algo, pero luego vi lo que mis ojos aún no creen …
Todo sucedió a modo de remolino empedernido en arrasar con mis sentimientos y destruir mi ego.

Los vi, a ellos, a Lisandro y a Sara… pasando de un pasillo a otro, arrebatándose besos, despojándose de las ropas, enroscándose el uno con el otro, jugando, usando cada parte de sus cuerpos para darse mutuo placer.

No pude dejar de mirar, quedé paralizada y congelada en ese lugar exquisitamente privilegiado para los mirones pero nada apetecible para mi estómago.
Sara se soltó su cabello y lo empujó al sillón del living, por cierto, esa ventana de mierda daba a uno de los rincones del living.

Lisandro, la sentó bruscamente en sus musculosas piernas desnudas y comenzó a acariciarle la espalda, subió hasta su nuca y le sostuvo el cabello en una cola de caballo formada con una de sus manos, con la otra le acariciaba la boca, le metía dedos en la boca de mi amiga, ex amiga, como sea que la pueda llamar ahora, le hizo chupar el dedo pulgar y ese mismo dedo resbaló hacia su pecho, le rodeo un pezón, humedeciéndolo y acariciándolo mientras Sara, la muy puta, se retorcía de placer.
El maldito, bajó su cabeza para comerle los pechos, los saboreó con ganas, con hambre hasta que la hizo gemir.

Ella, como una zorra en celo, bajó su cuerpo hasta quedar de rodillas en el suelo, para apropiarse de su miembro, lo tomó casi desprevenido, lo hizo moverse bruscamente, mientras ella se tragaba su virilidad. Subía y bajaba, con destreza, sin pudor.

Un segundo de lucidez que tuve, hizo que uno de mis pies resbalara, y me obligó a aferrarme más fuerte a la piedra donde mis manos estaban clavadas.
Evidentemente hice ruido, Sara me vio, estaba poseída por el acto, sonreía y me miraba como diciendo: “Mirame, me estoy comiendo lo que te creías que te pertenecía”.

No pude irme, algo me retuvo para que siguiera mirando, observando; parte de mí se sentía descompuesta por mirar, otra parte, se excitó.
Ella siguió lamiendo, comiendo y chupando su miembro, mientras él, en su postura entregada con la cabeza hacia atrás gruñía en un idioma que solo los amantes pueden entender, ese mismo idioma que días atrás había hablado conmigo.
¡Qué traidora de mierda!

De un sacudón la levantó con fuerza y la embistió sin piedad, ella, de reojo, me regaló una mirada, y se entregó al orgasmo.
Él, continuó penetrándola y sacudiéndose dentro de ella hasta llegar a su propio momento de éxtasis.
A ese punto, y al sentirme descubierta, no quise moverme, necesitaba ver cómo gozaba ese hermoso hombre con otra mujer, y lo vi. Lo descubrí inexplicablemente irresistible.

Cuando acabó, se relamió los labios, la movió suavemente hacia un costado y tardó unos segundos en recuperar la compostura. Mi ex amiga, me volvió a mirar, en pose de diva y me guiñó el ojo la muy puta.

Estaba por salir corriendo, miré hacia abajo para no hacer más ruido del que ya había hecho al resbalarme, y me dije a mi misma <<una última mirada y me voy>> … y observé algo que no esperaba, Lisandro, vistiéndose rápidamente, Sara, cruzada de brazos como si le estuviera cuestionando algo.

Entendí perfectamente lo que sucedía:
—¿Qué pasa? —gritó Sara.
—Lucía me pasa. Esto nunca sucedió. Lo lamento.
—¡¡Esa zorra traidora!!

No pude seguir en ese espacio, me faltó el aire, de un saltito me bajé y salí corriendo.
Me sentí terriblemente traicionada, por ella, por él, se que nunca nos prometimos nada, soy una ingenua y soñadora.

¿Qué habrá querido decir cuando dijo: “Lucia me pasa”?
Eso y más estaba dando vueltas por mi cabeza cuando salí corriendo de allí.
Algunas lágrimas cayeron sin permiso por mi cara y las sequé con bronca. No iba a dejar que toda esta situación arruinara momentos felices de mi vida.

Doblé la esquina para llegar a mi hogar para así poder refugiarme debajo de una ducha bien reparadora. Con suerte mis padres no estarían para arruinar aún más mi tarde, solo si existía un modo de seguir arruinándola.

En el momento que dirigí mi mirada hacia la puerta de mi casa, vi su auto estacionado, el auto del hombre a quien acababa de ver gozar como loco con mi amiga. Tenía sentimientos encontrados. No quería verlo. Necesitaba estar sola.

—Lucía, dejame que te explique. — Dijo dando un portazo.
—¡No!, olvidate de mí.
—Por favor preciosa. —Rogó interponiéndose en mi camino.
—Adiós Lisandro. Ya vi suficiente.

Aún no entiendo cómo mis piernas lograron moverse para correr dentro de mi casa, y subir las escaleras hacia el baño de mi habitación.
No puedo describir exactamente lo que sucede en mí, simplemente necesitaba desahogar, y me acabo de quedar sin mi mejor amiga.

(…)

Bailando sobre su cuerpo – Historias de una cama mojada

(…)
–Quisiera que bailes así para mi– soltó de pronto.Captura de pantalla 2015-01-23 a la(s) 9.49.06 AM

–Si quieres que alguien te baile, deberías ir a un night club. Ahí hay muchas mujeres que se mueven muy bien– contesté tranquila, aunque la verdad me moría de ganas por bailarle, pero sobre su cuerpo.

–No me interesan esas chicas, me interesas tú.

–Pues lo siento, no lo voy a hacer.

–¿Por qué? ¿me tienes miedo?

–¿Miedo?­– respondí y me giré para verlo, pero no me había dado cuenta lo cerca de mi que se encontraba. Trague saliva y continué. –Yo no le tengo miedo a nadie­.

–Entonces… ¿por qué no bailas?– siguió diciendo mientras extendía sus brazos y los apoyaba a los lados de mi cabeza, dejándome sin salida. Mi espalda estaba apoyada en la puerta y no podía ir hacia ningún lado. Me miraba fijamente a los ojos y no podía desprenderme de esa mirada ardiente que me estaba encendiendo.

–Porque no soy una de esas tipas que le bailan a los hombres. ¿Cara de qué me has visto?– dije haciéndome la ofendida.

–No he dicho que lo seas, pero le bailaste a un montón de tipos que te estaban comiendo con la mirada. ¿Por qué no hacerlo ante uno solo?– cuestionó relajado mientras acercaba su rostro a mi cuello, haciendo que su fragancia y el calor de su aliento me acariciara seductoramente.

Yo estaba inmóvil, no podía ni quería moverme. Cerré mis ojos y me dejé envolver por ese olor y la cercanía de su cuerpo. Mis bragas comenzaron a humedecerse con la simple cercanía de este hombre.

–No… no creo que a tu novia le vaya a gustar– “¿qué carajo? Sólo tenías que decirle que no Laura”

­–No tengo novia. La del otro día era una amiga– respondió casi susurrando mientras comenzaba a besarme lentamente el lóbulo de la oreja.

Cada vez se acercaba más a mi hasta que logré sentir la erección que tenía oculta en sus pantalones.  Su cercanía hizo que abriera un poco mis piernas y el bulto que cada segundo incrementaba más su tamaño se hundía en mi pelvis, haciendo que mi humedad incrementara.

–Entonces… –logré decir con un suspiro, levantando mi cabeza para que pudiera seguir besándome. Mi cuerpo lo necesitaba, lo añoraba desde aquel momento que lo escuche cogiendo.

­–Entonces… deseo que bailes sobre mi, que te quiebres sobre mi. Quiero partirte entera mientras te estoy cogiendo. Quiero que te muevas de esa misma forma mientras me tienes entre tus piernas, con mi polla adentro. Quiero cogerte mientras duren mil canciones.

Sus palabras terminaron de encenderme e hicieron que lo abrazara y me lanzara en sus labios.

Su boca era caliente y sus labios se movían con perfección en los míos. Su lengua danzaba  en el interior de mi boca con experiencia provocándome pequeños gemidos de placer

Pegué más mi cuerpo al de él mientras sus manos comenzaron a subir mi  falda. Agarró mis nalgas y me levantó como si no tuviera peso alguno y me aprisionó sobre la puerta sin dejar de besarme. Mis piernas envolvieron su cintura y la protuberancia de su verga estaba en todo su esplendor. Podía sentirla a través de mis bragas mojadas.

Sus manos continuaban agarrando mi trasero y comenzó  a restregarse entre mis piernas. Mis manos acariciaban su espalda y su cabello mientras seguía dejándome embriagar por sus besos. Sentía que mordía mis labios y succionaba mi lengua sensualmente.

Sin darme cuenta, sentí como abría la puerta de mi departamento, ya que estaba sin llave, y nos introducimos en la oscuridad de mi hogar sin dejarnos de besar. Cerró la puerta con su pie y pegó mi espalda en la pared. Dejé caer mi cartera y seguí con la exploración a través de mis caricias.

–No te sueltes– dijo de repente y sentí que soltó mis nalgas, haciendo que solo fueran mis piernas las que me mantuvieran en altura.

Sus manos se movieron a mi camisa y la retiro de un solo jalón para encontrarse con mis senos que mostraban su mejor rostro. Mis pezones estaba erguidos por la excitación.

Dejó de besarme para observarme bajo la tenue luz de la luna que se mostraba por la ventana y se metió a la boca una de mis montañas de placer, mientras consentía a la otra con su mano

Comenzó a mover rápidamente su lengua sobre mi sensible pezón y luego se lo metio por completo a la boca. Lo chupaba desesperadamente  y le daba pequeñas mordidas. Luego se separó para concentrarse en el otro.

Por momentos se separaba para soplar, provocándome cosquillas, y luego comenzaba a chuparlos de nuevo. Intercambiaba de uno a otro como un loco hambriento, como si estuviera disfrutando del más dulce elixir de su vida.

Lo único que se escuchaba alrededor era nuestra respiración,  haciendo que el momento sea todavía más excitante.

Mientras su boca seguía jugando con mis senos, tomo mis piernas y las desenredó para colocarme nuevamente de pie. Comenzó a besarme nuevamente mientras que con mis manos empecé a quitarle la camisa, hasta dejar ante mi ese torno que me había conquistado aquel día  que tocó mi puerta.

–Date la vuelta, apoya tus manos contra la pared– dijo en mi oído mientras introducía su lengua en él.

Giré mi cuerpo e hice lo que me indicó. En ese momento sentí que se arrodillaba detrás de mi, levantó mi falda para encontrarse con mis braguitas mojadas.

–Que culo tan delicioso tienes– dijo al encontrarse con mi trasero– y comenzó a bajar  mi ropa interior y por impulso saqué quebré mi cintura para entregarle los nalgas.

El baile había comenzado.
(…)

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Reseña Oasis – Relato Final de “Esclavo de Aurelia”

Cuando terminé de leer “La Diosa Dorada” quedé completamente satisfecha con el final, y se los dije ¿no? les mencioné que Aurelia Ardent había sabido darle a la historia un final justo, merecedor de la novela como tal, un cierre diferente, que tiene un “felices por siempre” muy al estilo de los protagonistas, dejándonos con un buen sabor de boca después de la angustia que nos hizo vivir la escritora.

PORTADA OASIS ELEGIDOSin embargo, cuando me enteré que saldría un relato final llamado Oasis, pensé que en ahí encontraríamos lo que en algún momento, deseamos leer en la novela, y así fue, pero manteniendo siempre el estilo de la historia de estos dos personajes que nos robaron el corazón y nos despertaron instintos criminales.

En Oasis vemos reflejado todo el amor que existe entre Aurelia y Victor sin temores, ni desconfianza. El amor que viven es libre de perjuicios, original, puro al 100% y por supuesto, lleno de pasión! de esa pasión que solo estos protagonistas pueden vivir al máximo.

Escenarios hermosos que nos hacen volar a esas tierras lejanas, donde el misterio de los desiertos, las telas blancas, caballos pura sangre, oro y un oasis que se oculta entre las montañas de arena, son testigos de todos los sentimientos que demuestran la Diosa Dorada y nuestro potro Árabe… y sí, digo nuestro porque es nuestro ¿o no? Acaso no me van a decir que ustedes no desean a un Victor en sus vidas! JA! Así que así dejémoslo, como “nuestro”, en fin que Aurelia, la Diosa, ya tiene el corazoncito más blandito y no nos hará daño… ¿oh sí?

Pero bueno, volviendo al tema…

Como imaginarán en este pequeño relato, a pesar de ser corto,  tenía que haber, en algún momento, miedos o noticias que nos hicieran el corazón chiquito y nos llenaran de angustia,  pero lo más triste es que uno llega a sentir al lado de Victor esos temores, ese dolor que vive en el fondo de su corazón, esa preocupación que ha existido en su corazón durante todo este tiempo, sin embargo la escritora supo como convertir todos esos miedos en algo hermoso y romántico.

Si me permiten ser honesta, les diré que en este relato he leido frases que me han hecho suspirar más de una vez. Las palabras que Victor le dedica a Aurelia, el amor de su vida, su diosa, su todo, están tan llenas de amor, de pasión y de entrega. Hay escenas que me hicieron levita, momentos en que ese nombre le entrega el cielo y las estrellas, colocándose bajo el manto de un anochecer inolvidable. En estas páginas se ve reflejado, de una forma diferente, todo lo que este hombre de tan gran corazón y hermosos sentimientos siente por el amor de su vida. Y ojo, no digo que en los libros anteriores no se notara…¡claro que lo demostró! pero en este relato es… es tan…. no sé, no hay palabras para describirlo. Es que la ama tanto! y se lo demuestra cada día, de la forma más hermosa e inesperada, con detalles de gran valor emocional.

Ahora, Aurelia no se queda atrás y ¿saben qué es lo que más me gusta? que a pesar de que ahora, le demuestra su amor a Victor con libertad, todavía mantiene ese carácter tan especial y único que la caracteriza! sus palabrotas, sus exigencias, sus gustos sexuales y su dominación se mantienen, demostrando que la “diosa”, la que todos conocemos, sigue ahí, con vida, sin importar un carajo el accidente, con la diferencia que ahora dice “Te amo” sin ningún miedo, y que le demuestra a Victor y a todos los que la rodean, sus verdaderos sentimientos, pero claro, sin dejar de ser ella.

En el relato nos encontramos con personajes que ya conocemos perfectamente, como nuestras amigas Catalina y Salomé, que viven felices después de la aparición de Aurelia, Mine, Inés, Jamil, y conoceremos a un pequeño personaje al que conozco perfectamente, se llama Chupi, y es la mascota de Mine. La aparición de esta pequeña mascota tiene un significado muy especial para mi, y la escritora, Aurelia sabe la razón. Así que nuevamente ¡gracias por incluir a nuestro lanudo amigo!

Realmente esta historia hizo de mi 25 un acompañante perfecto! Un relato bello que nos hizo presenciar lo que muchas veces quisimos ver, e incluso un poco más. Una historia que nos demuestra cuan grande es el amor, tan grande que puede derribar cualquier barrera, cualquier obstáculo y  hacer desaparecer cualquier monstruo que en algún momento de nuestras vidas, estuvo presente.

Gracias a escritoras como Aurelia Ardent, puedo decir que decir que el amor existe para todos, que es un sentimiento mágico, justo, cálido, lleno de pasión, y mantengo la esperanza y el sueño que en algún oasis,  Alá me tiene a un “Victor” esperando por mi, para convertirme en su “Diosa” para siempre.

Aurelia, gracias una vez más por hacerme suspirar y soñar a través de tus palabras y Mil Gracias por hacerme parte de este proyecto tan hermoso que nunca… JAMÁS! podré olvidar.

¡Fue el mejor regalo de navidad!

 

Adelanto “Al Final del Arcoiris”

Desde hace semanas sabemos que Ivanna Ryan lanzará su novela “Al Final del Arcoiris” y a decidido matarnos de a poquitos con las publicaciones de sus adelantos, dejándonos saber lo que muy pronto podremos leer.

Aquí les dejo un adelanto! Disfrútenlo!

(…)”Mauro era consciente de que no debía entretenerse demasiado, pero podía sentir su avidez por sus caricias y sus besos; y él estaba más que entusiasmado con tenerla entre sus brazos. La conexión era inevitablemente perfecta. Suavemente la llevó hacia el sillón, la recostó sobre su espalda, mientras continuaba jugando con sus senos. Sus labios seguían recorriendo su boca, su mandíbula, su cuello. Levantó su mirada para verla, recordarla en ese instante, sus ojos cerrados, su boca entreabierta disfrutando plenamente de ese momento. Tomó el pezón entre sus labios mientras con la mano continuaba acariciando su suave piel hacia su abdomen. Tomó el otro pezón con su boca mientras escuchaba los pequeños gemidos que su ángel emitía. Dulce para sus oídos. No podía dejar de tocarla, mimarla o besarla. Sin pensarlo demasiado, deslizó lentamente una de sus manos por dentro de su pantalón, para encontrar allí, su pequeño bikini.
—¡Ah…Mau…! —Logró decir Katia entre jadeos ahogados.
Él dejó su pezón para volver a tomar sus labios. Todo lo que añoraba estaba frente a él, deseaba probar su sabor, satisfacerla, cuidarla y mimarla. Al llegar a tocar su centro pudo sentir lo húmeda que estaba, sedienta de su atención. Lo volvía loco saber que era la suya la que necesitaba y lo ponía tan duro que le dolía. Tanteó suavemente con uno de los dedos dentro de la húmeda cavidad de Katia, mientras ella se retorcía de placer al ver su calor siendo calmado.”
(…)

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