Reseña Manhattan Sexy Love

51uem7lteulCreo que las personas que leen constantemente mis reseñas, saben lo intensa que puedo llegar a ser, más cuando hay protagonistas a los que amo demasiado o me sacan de mis casillas. Por lo tanto deben recordar que, los personajes de la serie “Manhattan Love” de Cristina Prada, han logrado robarse mi corazón y a la vez despertar en mi unas ganas intensas de convertirme en criminal, y que conste que no lo digo por mala onda, pero en más de una ocasión me sacaron de mis casillas.

Pues bien, digo esto porque, hace un par de días atrás, Cristina tuvo la delicadeza de compartir conmigo el último libro de la serie, titulado “Manhattan Sexy Love”, la historia de Colin y Audrey, lo cual agradezco inmensamente por la confianza y dije en mi interior “Bien Meli, veamos cómo les va a este par”, así que comencé a leerlo… a leerlo sin parar solo para trabajar y dormir porque simplemente, no pude despegarme de la historia hasta llegar a su final.

Entonces, cuando llegué a la última página, me dije: ¡ESTE EL MEJOR MALDITO LIBRO DE TODA LA SERIE! Y disculpen las mayúsculas y la expresión de “maldito”, pero es la verdad, la PURITITA verdad.

¿La razón? Pues sus personajes, así de simple, y no solo eso, sino la trama en general.

Colin es… es Colin. Un personaje tan malditamente sexy y perfecto físicamente, con cicatrices en su corazón, un profesional de primera, y un engreído prepotente que sabe lo que quiere, lo que tiene y lo que es capaz de hacer. Sin embargo mis estimadas, a pesar de ese efecto “todo lo puedo” y “soy un gilipollas” que tienen los protagonistas de esta serie, debo decir que Colin, en ningún momento, despertó mi lado criminal.

Tiene su nivel de pedantería, sí, pero es querible… podría decir que es el más maduro de los tres… sí, aunque no lo crean o no lo quieran aceptar. Colin, si bien tiene tantos temores, es un personaje increíble, maduro, que deja las cosas claras y que si bien le hace un par de pasadas a Audrey, en ningún momento la humilla o la hace sentir como lo peor.

Y Audrey… ¡ella me encantó! es un personaje inteligente, fuerte, inteligente. La amé! simplemente la amé!… es decir, es de las mujeres con carácter que demuestra lo que sabe hacer, que no se minimiza ante nada, que le da cara a Colin y no le hace las cosas fáciles y sí, hay veces que a la pobre se le caen las bragas con semejante espécimen frente a ella, o por la seguridad que éste irradia, pero ella… ella es una chica fuerte, y cuando él intenta hacerla quedar mal, viene ella y JUUUAAAAZZZ! lo deja mudo!… es increíble… simplemente perfecto!

Hay tres aspectos que me gustaron de la novela. Primero que todo, me gusta la forma en que ellos se van acercando, conociéndose, haciéndose amigos, la forma en que aprenden a trabajar juntos, la forma en que llega su primer beso… todo va así, en orden. Acá no es cuestión de “Oh nena, me gustas, vamos a follar duro”… nop, no es así. Tampoco es cuestión de que se enamoran en un día… no. La historia de este par va relativamente lenta y eso hace que disfrutes su relación.

Lo segundo que me gustó es, aunque no lo crean, que no tienen las cosas fáciles. Créanme chicas, a este par las cosas se le complican de una forma y otra… es decir, el destino les hace unas pasadas que… bueno… y que conste que no es que sea masoquista ni me gusta sufrir, pero a veces pasa! a veces pasa que cuando quieres ser feliz se te presenta un obstáculo tras otro, ¿o acaso me lo van a negar? Además, eso le da un feeling diferente porque, no son solo sus miedos lo que no les permite estar juntos, sino que son otros factores que, como les digo, son cosas del destino.

Y el tercer punto es el factor sorpresa… oh sí, eso me encantó. Y sí, hay cosas que uno se da cuenta, pero otras que no, por lo tanto, cuando te das cuenta, quedas como Condorito y luego la angustia se te sube a la cabeza, y ¡eso es bueno! Es rico cuando una historia te sorprende de la misma forma que sorprende a sus protagonistas.

Debo mencionar que también aparecen los personajes que tanto amamos y conocimos en las novelas anteriores. La relación de Jackson, Donovan y Colin sigue siento tan perfecta como siempre, de hecho, es una de las cosas que más me ha gustado de toda la serie, la forma en que este trio de amigos se lleva. También conoceremos a otros personajes a los que querremos mucho, como Henry, a quien Audrey quiere mucho; Arizona, una de las mejores amigas de Audrey quien, además, trabaja con ella en la oficina; la familia de Colin, que es sumamente especial, Max, un chico inteligente y adorable, y otros a los que querremos desaparecer del mapa, como Griffin, Steven y uno que otro que conocerán en el transcurso de la novela.

Ay chicas! estoy segura que esta novela les gustará muchísimo y la disfrutarán de principio a fin. Colin y Audrey, ambos merecían ser felices y sí, les toca aprender mucho, aceptar demasiado y vivir situaciones difíciles, pero cuando hay amor… pero de esos amores fuertes, todo es posible, además como les dije, el destino siempre hace sus jugadas y nada de lo que sucede es en vano… en fin que todo es parte de la enseñanza de vida, pequeñas lecciones que nos hacen aprender ciertas cosas.

Una hermosa historia, cargada de amor, pasión, respeto, de aprendizajes, de arrepentimientos, lecciones, ética y lágrimas. Una historia en donde verán como la confianza es uno de los pilares más importantes tanto en la amistad, como en el amo, incluso en el trabajo… Sí, cuando hay confianza las cosas se tornan mucho mejor, definitivamente… aunque a veces eso no es suficiente.

Una historia donde nada es fácil ni demasiado difícil, donde sus personajes aprenden de las lecciones, a pesar de lo fuertes que pueden llegar a ser, pero que al final luchan por superarlo y salir adelante… y ¡OH-DIOS-MIO! Ese final no lo van a olvidar… NUNCA!… creo que lo amé tanto como el de Donovan… sí, definitivamente. Es perfecto.

Con esta tercera novela, Prada nos termina de mostra un Manhattan lleno de locuras, sentimientos, de emociones, de gente única y especial, dedicada, leal y amiga. Una Manhattan llena de amor.

Así que, no sé ustedes pero yo, en lo personal, sí quisiera vivir una historia así en esos lado de New York… ¿y por qué no?  quizá algún día yo también pueda vivir un amor tan intenso, hermoso y pasional como el de Colin y Audrey. Quizá yo, así como ustedes, también puedan disfrutan de un sexy amor en Manhattan… de un Manhattan Sexy Love.

Cristina Prada, gracias nuevamente por la confianza! ¡Lo disfruté inmensamente!

MANHATTAN SEXY LOVE – 3ro Serie Manhattan Love

51uem7lteulAudrey Dempsey tiene veintisiete años y su vida bajo control. Nunca hace nada que no sea exactamente lo que debe hacer. Es responsable, profesional en su trabajo y toma las decisiones de forma meditada… hasta que Colin Fitzgerald se cruza en su camino.

Mujeriego, engreído, muy inteligente y encantador, Colin no sospecha que sus cómodas y estudiadas rutinas van a cambiar por completo cuando decide hacerse cargo de una auditoría empresarial. Por primera vez hablará de verdad con una chica y disfrutará a su lado sin que haya sexo de por medio, y todo ello sin ser consciente de hasta qué punto ese hecho pondrá patas arriba todo su mundo.

Un beso, un abrazo, la amistad, el sexo, el amor… todo se irá entretejiendo y complicando para ellos mientras deciden si sus vidas deben quedarse como hasta ahora; si Mackenzie, Griffin, Steven, sus familias, todo lo que dejaron atrás sigue teniendo un hueco; si merece la pena o no dar ese delirante salto al vacío.

Conoce la historia de Audrey y Colin y descubre por qué a veces, y sólo a veces, el amor puede cambiar tu vida.

¡Bienvenidos al Nueva York más sexy!

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Reseña Las Noches en las que El Cielo era de Color Naranja

51xi6894zklHay experiencias que te cambian la vida. Experiencias que te pueden convertir en una persona fría, distante, insegura, especialmente cuando lo vivido tiene que ver con las injusticias que se cometen en ciertas partes del mundo. Una realidad a la que muchos somos ajenos, pero eso no significa que no está sucediendo realmente.

Sí, creo que ser testigo de todo eso por un largo tiempo, puede convertir a cualquiera, y si quieren comprobarlo pues tienen que leer Las noches en las que el cielo era color naranja, la nueva novela de Cristina Prada. Una historia con el sello único y característico de Prada, donde entre Sophie y Resse surge un intenso amor contra todo pronóstico, en una guerra constante de sentimientos, negación y sufrimiento, todo en un lugar donde la vida, puede terminar en cualquier momento.

Debo reconocer que el libro me sorprendió bastante por todo su contexto, ya que más de ser una novela romántica es una historia en la que se plasma una realidad  en la que viven muchas personas al otro lado del mundo. Una realidad que lamentablemente está presente en el día a día, pero que no reparamos hasta que, de vez en cuando, lo vemos en algunas noticias.

Hablo de la guerra.

Cuando Sophie ve que sus planes como escritora se van cuesta abajo, decide dejar New York y viajar a Kosovo con su amiga Sarah, quien está en dicho lugar como corresponsal de un medio de comunicación.

El asunto es que Sophie viaja con la intención de vivir nuevas aventuras y así tener algo nuevo para escribir, es decir, según ella iría a unas vacaciones o a estar en un lugar lleno de historias y sí, claro que las tiene, pero son completamente diferentes a lo que ella se esperaba, y no es hasta que llega que se da cuenta de la situación que la rodea.

Sin embargo mis estimadas, la cosa se descontrola realmente cuando Sophie se encuentra con Resse Montolivo, un guapo, reconocido y controversial presentador de uno de los programas políticos más vistos de Estados Unidos, un personaje al que había conocido antes y había comprobado claramente  su nivel de arrogancia.

Yo la verdad es que creo que a Cristina le gusta hacernos arder en cólera, y lo digo porque Resee, a pesar que está para chuparse los dedos y que es un hombre inteligente, luchador y apasionado en lo que hace, es de los personajes que dan ganas de darle con un zapato en la cabeza para que se ubique.

A ver, que el tipo tiene una razón para ser como es, y me refiero a su hermetismo, su frialdad y la falta se sentido que le da a la vida, pero dan ganas de pegarle un sopapo en más de una ocasión, y sí, yo sé que aparte de eso es lindo, adorable, único, así como también reconozco que Sophie despierta su lado más oscuro, pero es que ¡es la vanidad andante! Óyeme, hace falta que alguien le deje claro que hay tipos más guapos que él en el mundo ¿eh?

Sin embargo, hay algo que tiene Reese que lo hace ser un personaje realmente único, y es su gran corazón, su lado humano, su bondad, su lucha por alzar la voz y que se haga justicia ante todas las adversidades que se dan ante sus ojos. Eso lo convierte en un personaje grandioso y de mucho respeto… pero sigue siendo un vanidoso.

Ejem… sigamos.

Nuestra querida Sophie hace que para Reese sea todo más fácil y sí, a ella también me dieron ganas de lanzarle un chancletazo, y no es por mala gente, al contrario, Sophie es bastante querible, dulce, talentosa y valiente, muy valiente… bastante diría yo, sobretodo por el hombre que ama! pero me refiero a que tiene una particularidad cuando está nerviosa, y ésta incrementa cuando está frente a Reese, logrando que al chico se le suba más el asunto a la cabeza y sea más odioso de lo normal con ella, pero vamos, si él no fuera así, creo que Sophie nunca se hubiera enamorado de él, y si ella no fuera como es, no le hubiera robado el corazón a Montolivo, por lo tanto no tuviéramos historia.

A ver chicas, no me mal interpreten, ya saben que cuando escribo reseñas me dejo llevar por lo que siento. Amé toda la historia en general, y ellos dos me caen bien, de verdad que sí! pero  ya conocen cual es el estilo de Cristina, le gusta hacernos sufrir con sus personajes… oh sí.  Es experta despertando en nosotros esos sentimientos contradictorios de “Te amo / te odio/ te amo” hacia un personaje, y en este caso no es diferente. Pero ¿saben? debo admitir que al final llegué a reconocer que Reese es buena gente… y que me cae bien ¡Juaaa!… ok ¡Ya lo admití!

Ambos son únicos. Son una pareja que encaja a la perfección por su forma de ser y que merecen ser felices, especialmente Reese… sí, aunque no lo crean acabo de decir eso, y es que creo que es importante dejar claro que Reese no tiene ese carácter tan particular porque quiere.

La oscuridad que lo envuelve, la frialdad de su mirada, su arrogancia y la ausencia de felicidad son resultado de una mala experiencia. Algo que todos desconocen y que Sophie lucha con todas las fuerzas por descubrir, sin importar la forma tan fría y grosera en que él le responde… y con justa razón.

Como les dije en un principio, la historia nos muestra situaciones que no son tan diferentes a la realidad en la que se vive en ciertos lugares del mundo. Una realidad que también impacta a Sophie de gran manera gracias a su amiga Sarah, a Owen,  a Matt, a Reese y en especial a Milo, un médico que decide mostrarle a la joven esa verdad del lugar en el que está, dejándole claro que en dicho país no encontrará las aventuras que espera para escribir, pero si viviría el dolor y sufrimiento de mujeres, hombres y niños a quienes la guerra  les arrebató cualquier ápice de felicidad.

Es una novela intensa, donde el amor de Sophi y Reese se forma estando rodeados de un panorama brusco, agresivo y difícil, cosa que complica las cosas en más de una ocasión. Pero no hay nada que pueda detener el amor cuando éste a tomado velocidad. Es decir, cuando Cupido tiene a una pareja entre ceja y ceja, le importa un comino que estén en el fin del mundo, el simplemente irá, lanzará su flecha, y dejará que el destino se encargue de armar la historia… aunque en este caso la historia tiene bastantes nudos.

Una historia que las transportará a ciudades diferentes y lejanas, donde un sinfín de emociones se viven día a día, en la que no vivirás un romance rodeado de lujos, sino todo lo contrario, donde la impotencia que viven los personajes les formará un nudo en la garganta, donde conocerán la injusticia, la traición, la angustia y la desolación, junto a la locura de un amor que sufre tanto como sufren los habitantes de aquel lejano lugar, de un amor que conforme crece se minimiza, que conforme se construye, se deshace, que conforme late, se detiene por culpa del miedo, de todo lo vivido, del pasado.

Una novela que nos enseña como el tiempo y la distancia no es suficiente para dejar de amar, que nos muestra como por amor, se es capaz de sacrificarlo todo, hasta lo más importante, como  te hace ser valiente y decidida, como te hace luchar incluso contra la muerte, donde el amor es revelado de la forma más hermosa, sorpresiva y triste, pero sobre todo, una historia que nos muestra como la necedad y el amor de alguien es capaz de hacer que hasta el más duro y dañado corazón pueda volver a latir, incluso en Las Noches en las que el Cielo era de Color Naranja.

Muchas gracias Cristina Prada y Editorial Planeta por confiar en mi blog y confiarme este hermoso libro para reseñarlo.

Las noches en las que el cielo era de color naranja

51xi6894zklSophie Silver es una chica normal que lleva una vida de lo más normal. Trabaja como camarera, pero su ilusión es ver publicada su primera novela. Lo más emocionante de su día a día lo protagoniza su amiga Sarah, quien acaba de recibir una beca de periodismo para marcharse a Kosovo, un país que, en pleno 2008, tiene mucho que contar.

Reese Montolivo, el chico del millón de dólares de la cadena de televisión ABC, ha visto demasiadas cosas que le impiden sentirse bien consigo mismo. Es arisco, arrogante, exigente y está desencantado del mundo. Ésa es su fachada y, aunque muchas chicas se empeñen en creer lo contrario, no hay nada más.

Cuando las cosas se tuercen para Sophie en Nueva York, decide empezar de cero y viajar hasta Kosovo con Sarah, sin imaginar todo lo que encontrará allí.

Sophie y Reese jamás sospecharon cuánto cambiarían sus vidas el día en que se encontraron por casualidad en Bryant Park. Ambos lucharán, sufrirán, reirán y tomarán las decisiones más difíciles de sus vidas. Todo por el sexo más increíble, salvaje y adictivo que hayan experimentado jamás. Todo por una historia de amor que los marcará para siempre. Todo en las noches en las que el cielo era de color naranja.

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Manhattan Lola Love

13620936_553007484882450_9070710617300512030_nManhattan. El club de moda. La mejor música. Lola, Katie, Mackenzie y Lara. Y ellos, siempre ellos. ¿Hay una combinación mejor?

Adéntrate en esta historia y descubre más de Donovan y Pecosa, de Lara y Jackson, de Colin ¿y Mackenzie? y, sobre todo, averigua qué hará la inigualable Lola cuando tenga que decidir entre el príncipe de cuento que parece creado para ella o el hombre que de verdad hace que le tiemblen las rodillas. Lola es una chica lista, pero ¿lo será lo suficiente para saber qué es lo que conviene en una sola noche?

Bailará, se divertirá como nunca, la atracarán, perderá sus Manolos y, sobre todo, se enamorará. ¿De Adam o de Max? Se admiten apuestas. Estamos en Nueva York y aquí todo es posible.

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RESEÑA DE MANHATTAN EXITING LOVE

12507122_487226378127228_6808127210253085050_n-1Saben que hay novelas que tienen la capacidad de convertirme en un troll? O peor aún, novelas que son capaces de convertirme en la niña del Exorcista (sí, esa que volea la cabeza en 180 grados), pero no me mal entiendan, las historias no me provocan eso porque no me gusten, sino porque sus personajes son especialistas en sacarme de mis casillas… pero los quiero de igual forma y al final me dejan más que feliz.

En este caso, la novela que me mantuvo así, convertida en un monstruito verde es Manhattan Exiting Love de Cristina Prada. La novela en la que conoceremos la historia de Jackson, amigo y socio de Donovan (protagonista de Manhattan Crazy Love), Lara, una joven inteligente, amante de la lectura y experta en números… prácticamente una “ratoncita de biblioteca” y Connor, el eterno amor de Lara desde que tenía 13 años.

Algo que me encantó de esta novela es que, al leer la sinopsis, no me esperaba para nada por donde terminó yendo la novela, es decir, yo me imaginaba un amor entre Lara y su amor Connor, pero resulta que me equivoque, y sé que a muchas de ustedes les pasará lo mismo cuando la lean, así que por esa parte debo felicitar a Cristina por manejar esa estrategia.

Veamos, imagino que todas las que tienen hermanos se han enamorado en más de una ocasión de alguno de los amigos de sus hermanos ¿verdad? bien, pues esto es lo que le sucede a Lara, ella simplemente se enamora de Connor, el amigo de su hermano Allen que llegaba a casa para estudiar y hacer tareas. Desde ese tiempo, Lara queda flechada de Connor, y años más tarde, cuando ya es una chica que trabaja y vive independiente, se lo encuentra en una discoteca de Atlantic City, a donde viaja para tener una noche de locura con sus dos mejores amigas.

Ahora ¿se imaginan lo que es para una de mujer que el hombre del que llevas enamorada tantos años, te tome de la mano y te sampe un beso de esos que hacen que te derritas? ME-MUE-RO! Lara queda a punto miel después de ver como aquellos ojos cubiertos por una máscara, la derretían a través de su mirada. Grrr! Hasta yo me hubiera quedado como piedra!

El asunto es que desde esa noche, ella regresa a Manhattan decidida a buscar y conquistar a Connor, ya que ese beso tuvo que significar algo para él también ¿no? porque para ella lo fue todo. En él sintió una conexión que le indicó que ambos estaban hechos para estar juntos y daba por hecho que él también sintió lo mismo.

Pero desliguémonos un poquito de ello y concentrémonos en la vida de Lara. Ay muchachita! No sé, creo que la voy a invitar junto a Katie a mi casa para darles una buena sermoneada, aunque creo que Lara necesita más terapia que Katie. ¡Qué chica por Dios! Con ella me pasa lo mismo que sentí cuando leí Manhattan Crazy Love, y me refiero a que, si la encontrara por la calle, le daría un par de cachetadas por dejada y después le doy un abrazo por todo lo que le sucede.

A ver, ella es una chica guapa, inteligente, con planes en la vida que no cualquier chica de su edad tiene. Una joven preparada, estudiada, con un increíble proyecto entre manos que será presentado ante las Naciones Unidas. Una chica que adora leer, que tiene dos amigas a las que amé por ser tan únicas… es decir, ella lo tiene todo! Y claro, me refiero a lo intelectual, ya que de niña perdió a sus padres y fue adoptada por una familia increíble encabezada por Erin y Easton, pero de ahí ¡lo tiene todo! Entonces, es obvio que me desespere que viva con tantas inseguridades y se valore tan poco. ¡Vamos chica! Tienes la capacidad de hacer lo que quieras y no necesitas a un hombre a tu lado para ser feliz!… aunque bueno, sé que al final logras domar a aquel que en su momento fue un capullo contigo, y eso me deja una increíble satisfacción.

Ahora se preguntarán ustedes ¿quién es el capullo?… ¿Connor?…. Eh no, no chicas, resulta que no es él, sino Jackson… él…. a el sí que lo agarraría a golpes si me lo encuentro por grosero, pedante y gilipollas! Y después de desahogarme creo que lo violaría… sí, eso haría… aunque dudo que me dejara cumplir mi deseo.

Chicas, van a disculpar mis intenciones con los personajes, disculpen si sueno algo violenta, por eso les dije que me convertía en un monstruito ¿lo ven? Pero es que realmente esta novela me tuvo en un sube y baja de emociones. Por ratos me sentía feliz, me reía increíblemente con las ocurrencias de Sadie y Dylan, las mejores amigas de Lara, en otros momentos me encantaba ver la camaradería que existía entre Jackson, Donovan y Colin, disfruté encontrar a Katie por ahí, ver la forma en que Lara lucha por lograr su proyecto… pero cuando surge la relación de Lara y Jackson… ahí, era ahí cuando el humo comenzaba a salir por mis orejas.

Verán, lo disfrutaba como no tienen idea. Jackson es de los tipos que parece sacado de un almanaque, o sea que es simplemente perfecto, es un hombre inteligente, entregado a su trabajo, muy observador, le gusta que todo le salga bien, muy dominante, controlador… es de los que adora que las cosas se hagan como él quiere y que la gente haga lo que pida… en todos los sentidos, y Lara va incluida en el paquete.

Ustedes se preguntarán ¿Pero que pasó con Connor? ¿En qué momento Lara se ve involucrada con Jackson y por quéeeee? Bueno, les diré que todo el meollo está vinculado con Connor, pero tendrán que leer para que entiendan lo que les digo, solo les voy a decir que toooodo está involucrado, tanto Jackson con Connor como Jackson con Allen, Erin y Easton, como Jackson y el proyecto de Lara… ¿Ven? Todo es parte de la misma telaraña y es exitante ver como van conociendo toda la situación mientras van leyendo.

En más de una ocasión se llevarán una sorpresa porque las cosas no se dan como creen que van a suceder, y eso hace que la historia se disfrute mucho más porque en momentos se torna impredecible, pero sólo les puedo aconsejar que cuando lleguen a esas escenas donde querrán matar a Jackson, respiren profundamente y digan por dentro “todo va a pasar y a Jackson se le bajará todo lo capullo que está siendo”. Háganlo y podrán seguir adentrándose en la historia sin ataques de histeria feminista.

Esta es una historia de amor al 100%. De esas historias que te deja claro como a veces puedes llegar a quemarte cuando juegas con fuego. A veces una se la tira de muy valiente y arriesgada y al final topamos contra una pared… pero lo bueno en esta historia es que la pared se derrumba por completo y todo termina saliendo bien… muy pero muy bien.

A veces nos enamoramos de personas extrañas, con personalidades bastantes extrañas, pero para gustos los colores! Además no somos perfectos, todos tenemos nuestros defectos! Lo bueno es que a veces, estos defectos de pueden corregir y convertirse en virtudes, como en este caso pasa con Jackson y Lara, quienes tienen que dejar de lado un montón de cosas como el miedo y la inseguridad para poder enfrentarse a todo lo que se les viene encima, porque es ahí, cuando uno realmente decide ponerse los pantalones y luchar contra todas las adversidades que se presenten, que todas las cosas valen la pena al final y se es feliz con la persona que aman.

Una historia de amor llena de sube y bajas, llena de sorpresas, de sonrisas, instintos criminales. Una historia de superación, de lucha continua, de perseverancia y a la vez de miedos, ansiedad, confusión, amistad, temores… uf! Una historia completa que nos muestra que para el amor no hay imposibles, ni la edad, ni las costumbres, ni la personalidad, ni los vínculos, porque cuando el amor es real, tiene el poder de luchar contra todo para ganar, y lo mejor es que siempre resulta ganador, aunque sea un “Manhattan Exiting Love”.

 

Manhattan Exiting Love

12507122_487226378127228_6808127210253085050_n-1Lara es una chica normal y corriente. Quizás se parezca un poco más de lo que le gustaría a una ratoncita de biblioteca, sobre todo si se compara con sus amigas Sadie y Dylan.

Por eso, cuando éstas le proponen dejar temblando la MasterCard y pasar un fin de semana a todo trapo en Atlantic City, al principio duda muchísimo, aunque finalmente acepta.

Sin embargo, Lara no contaba con que su mirada se cruzaría con la de Connor Harlow en mitad de un exclusivo club. Reconocería esos ojos verdes sin dudarlo, pues lleva bochornosamente enamorada de él ¡desde los trece años! Connor es guapísimo, elegante, sencillamente perfecto. Su sueño hecho realidad.

La vida de Lara se convertirá en un auténtico viaje de descubrimiento. Entenderá lo que significa la palabra indomable, cuántos sentimientos se pueden describir a través del sexo más salvaje y, sobre todo, lo que significa enamorarse de verdad.

No te pierdas esta historia de héroes, antihéroes y chicas capaces de ponerles las cosas verdaderamente complicadas a ambos

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¿YA LEISTE EL ADELANTO DE MANHATTAN EXCITING LOVE?

12507122_487226378127228_6808127210253085050_n-1Cristina Prada compartió con sus seguidoras, un adelanto de siguiente novela, “Manhattan Exciting Love”.

De mi parte, sólo les puedo decir que espero, de todo corazón, que la protagonista de esta novela no sea tan sumisa como Katie y no me despierten esas ganas de tomarla  de los hombros y hacerla reaccionar.

Aquí les dejo el adelanto! en el que conocemos un poco de Coonor, Jackson y Lara y la sinopsis al final de este.

Disfrútenlo!

(…)
—Buenas tardes, ¿mesa para uno? —me pregunta.
—En realidad, para tres.
—¿Tenía alguna reserva?
Tuerzo el gesto. Lo cierto es que no lo sé, aunque imagino que sí.
—Colton —pronuncia una voz impaciente a mi espalda—, y seremos cuatro.
El maître asiente y yo me giro sorprendida. ¿Qué hace él aquí? ¿Qué hace Jackson aquí? Nunca, jamás, ha venido a una comida al club de campo.
—Parece que alguien le ha comido la lengua a la ratoncita —comenta burlón.
—Deja de llamarme ratoncita —protesto.
Jackson sonríe absolutamente impertinente, dejándome claro que no le importa lo más mínimo lo que quiera o no; y yo, literalmente, comienzo a hervir de rabia.
Genial. Sólo ha necesitado una frase y dos minutos para enfadarme como nunca lo he estado.
—Por favor, si son tan amables de seguirme —dice el maître saliendo de detrás de su atril—. Su mesa está lista.
Jackson da un paso hacia mí y se inclina lo suficiente como para que sus labios casi rocen el lóbulo de mi oreja.
—Al final no vas a tener más remedio que comer conmigo —susurra.
Sin darme oportunidad a responder, se separa y da un paso atrás esperando educadamente a que yo pase primero, con sus ojos verdes desafiándome en silencio. ¡Qué capullo! Entorno la mirada y lo asesino con ella. Sin embargo, mis intenciones caen en saco roto cuando me fijo en su indumentaria. Lleva el uniforme de polo: botas de montar marrones, pantalones blancos ajustados y una chaqueta deportiva azul marino que sin duda esconde un elegante polo del mismo color. De repente me sorprendo a mí misma con mi propia lista de fantasías de Jackson. El pantalón de polo está justo por encima de Jackson con traje a medida negro y por debajo de Jackson con esmoquin de Valentino. Ese esmoquin es difícil de olvidar.
El maître y el propio Jackson me miran esperando a que empiece a caminar. Yo resoplo y, malhumorada, echo a andar. No quiero comer con él, quiero estrangularlo.
El empleado aparta mi silla. Se lo agradezco con una sonrisa y tomo asiento. Jackson lo hace frente a mí. Nos entrega la carta y la abro inmediatamente, escondiéndome tras ella. ¡Estoy muy enfadada!
—¿Puedo traerles algo de beber?
—Vino —responde Jackson—, un Charmes-Chambertin del 88.
El maître asiente y, cuando da un paso para retirarse, yo carraspeo suavemente llamando de nuevo su atención. Jackson alza la mirada de la carta y me observa sin ninguna amabilidad en su mirada.
—Para mí, agua, por favor —pido.
—¿Evian, San Pellegrino, quizá con gas?
—San Pellegrino sin gas estará bien.
Asiente de nuevo y se retira definitivamente.
Jackson todavía me observa.
—Prefiero comer con agua —respondo sin amilanarme— y prefiero pedir mi propia bebida. Si hubieses preguntado, lo hubieras sabido.
Jackson se humedece el labio inferior discreto y fugaz sin levantar sus ojos verdes de mí. Otra vez me está estudiando. ¿Qué es lo qué quiere saber? ¿Por qué está aquí? Después de la fiesta, ¿no debería estar despertándose rodeado de piernas y lencería de encaje de La Perla? Tuerzo el gesto y aparto mi mirada concentrándola en la carta. Me da igual lo que haga y con cuántos pares de piernas lo haga.
Llega el camarero. Sirve el agua y, ceremonioso, abre la botella de vino. Se lo da a probar a Jackson y, ante su gesto afirmativo, sirve las copas. En cuanto la botella se separa de la mía, la cojo con dedos temblorosos y me la llevo a los labios. Lo necesito.
—¿Desean que les traiga algún entrante mientras esperan a los otros comensales?
—Tomaremos carpaccio de ternera —vuelve a responder Jackson por los dos— y endivias salteadas con miel y nueces.
—Muy bien, señor. ¿La señorita desea algo más?
Reviso la carta rápidamente. Lo último en lo que estaba pensado era en comida. Jackson se acomoda en la silla y se pasa la mano por su pelo suavemente rizado y revuelto.
—¿También vas a pedir tu propia comida para ignorarla y comer lo que yo haya elegido? —comenta arrogante, impertinente, impaciente.
Por un momento no sé a qué se refiere, pero entonces me doy cuenta de que aún tengo la copa de borgoña en la mano mientras el agua está sola y olvidada. ¡Maldita sea!
Automáticamente dejo la copa sobre la mesa, malhumorada.
—Eso será todo, gracias —le digo al camarero, que asiente y se retira.
Jackson sonríe satisfecho y le da un sorbo a su copa de vino. El movimiento hace que mi mirada se pierda inmediatamente en sus labios.
Mala idea. Muy mala idea.
—Easton me ha contado que te has reunido con Nadine Belamy.
Asiento sin prestarle más atención, concentrándome de nuevo en la carta.
—Está muy preocupado, pero también muy orgulloso. Me dijo que esta especie de reto te vendría bien, porque eres una ratoncita de biblioteca que necesita conocer un poco de mundo. Me pregunto hasta qué punto será verdad.
Alzo la mirada de nuevo. ¿A qué ha venido eso?
—No soy ninguna ratoncita de biblioteca—me defiendo.
—¿Tienes novio? —pregunta ignorando por completo mi comentario.
—Sí —miento.
Ni siquiera tendría que haberle contestado. Esa pregunta está totalmente fuera de lugar.
—Me estás mintiendo.
—¿Cómo lo sabes? —lo desafío impertinente—. No eres tan inteligente como seguro que te dices por las noches antes de irte a dormir.
Le dedico mi mejor sonrisa fingida. Estoy claramente a la defensiva, pero no me importa. Todo es culpa suya.
—Porque ninguna chica que esté acostumbrada a que un hombre la vea desnuda se pone tan nerviosa con otro, ni siquiera una ratoncita de biblioteca como tú.
—¿Por qué siempre tienes que ser un capullo conmigo? —me quejo exasperada.
No es justo.
—Siempre es un poco exagerado, ¿no te parece? —comenta apoyando los brazos en la mesa y echándose ligeramente hacia delante.
—Primero en tu oficina y ahora aquí; para mí, eso es siempre —me reafirmo.
—Siento que tu triste vida se limite únicamente a mí —comenta encogiéndose de hombros—, pero puedo asegurarte que eso no es siempre —añade con un impertinente retintín en la última pablara y sonriendo una vez más. ¿Alguna vez piensa dejar de hacerlo? Yo abro la boca dispuesta a llamarle de todo—. Además —me interrumpe—, ¿se te ha olvidado que ayer también coincidimos?
Su pregunta me deja fuera de juego.
Atrapa mi mirada y yo carraspeo y aparto la mía. No le puedo permitir leer en mis ojos todo lo que estoy pensando ahora mismo.
—No se me ha olvidado —musito a regañadientes.
—Entonces, ¿entra en tu definición de siempre?
—No.
Se inclina un poco más y ya no tengo escapatoria a esos ojos verdes. Tampoco tengo claro que la quiera.
—Pero apuesto a que te encantaría —susurra.
Lo miro sin tener la más remota idea de qué decir y por un momento sólo hacemos eso, mantenernos la mirada. Su expresión cambia, sigue habiendo arrogancia, impertinencia, pero ahora también hay otra cosa y, si no fuera una completa locura, diría que es… deseo.
—Ya estamos de vuelta.
La voz de Easton nos distrae, sacándonos de esta especie de burbuja que se había creado a nuestro alrededor.
—Genial —respondo obligándome a mirarlo y a sonreír.
Jackson exhala todo el aire de sus pulmones a la que vez que pierde su mirada en los inmensos jardines. Allen le toca en el hombre reclamando su atención y padre e hijo toman asiento.
La comida avanza y nos sirven los primeros. Jackson adopta su actitud habitual y ni siquiera se molesta en integrarse en la conversación.
Mi mirada se encuentra un instante con la de Jackson, pero no dejo que me atrape, no delante de Allen y Easton.
—¿Y cómo es que hoy has decidido acompañarnos? —le pregunta Allen a Jackson.
Éste se encoge de hombros restándole importancia.
—Tengo un partido de polo —responde sin más.
—Supongo que tendré que conformarme con eso —replica Easton encantado de que su hijo esté sentado a su mesa—. Por lo menos estás aquí.
Jackson le devuelve una tenue sonrisa y toma un sorbo de vino. No deja de sorprenderme lo poco que se parece a Allen o a Easton. Todos tienen el mismo aire familiar, pero lo cierto es que hablamos de bellezas completamente diferentes. Easton y Allen tienen una belleza serena, la misma que puedes apreciar en un modelo de revista. El atractivo de Jackson, dibujado en su hermética mirada, traspasaría la revista, haría añicos el papel y calentaría tu piel.
Resoplo mentalmente.
«Concéntrate en tu plato de raviolis, Archer. Es mucho más inteligente.»
No tardamos en terminar de comer. Aún estamos esperamos los postres cuando Allen se levanta para atender una llamada de teléfono.
Un camarero se acerca y deja frente a mí una porción de tarta de cereza y galleta realmente deliciosa. Me contengo para no relamerme y miro a Easton con una sonrisa de oreja a oreja.
—Deja a este pobre viejo darte un capricho.
Mi sonrisa se ensancha. Si tiene que ver con cerezas, puede darme caprichos todos los días.
Un par de segundos después, es su móvil el que comienza a sonar. Mira la pantalla y se disculpa a la vez que se levanta. Es trabajo. Debe atender la llamada.
Lo observo alejarse e, incómoda, devuelvo mi mirada a la mesa. He vuelto a quedarme a solas con Jackson.
Estoy preparándome para un segundo asalto cuando ahora es mi teléfono el que empieza a sonar. Rebusco en mi bolso más tiempo del que me gustaría y al fin lo encuentro. Cuando miro la pantalla, sonrío de oreja a oreja. Es Connor. ¡Connor me está llamando!
—Hola, Connor —respondo.
—Hola, Lara.
Mi sonrisa se ensancha. ¡Me está llamando!
Jackson clava sus ojos verdes en los míos. Parece enfadado. Sé que no estoy siendo el colmo de la educación atendiendo una llamada en la mesa y, si hubiese alguien más, me levantaría para no molestarlo.
—Te llamaba para ver cómo estabas y también para saber si, bueno… —parece nervioso— si, quizá, te apetecería que fuésemos a tomar un café.
¡¿Qué?! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
—Sí, me encantaría tomar una café contigo —respondo tratando de que no se note que acaban de darme la noticia de mi vida.
Cierro los ojos y asiento felicísima. Cuando vuelvo a abrirlos, me encuentro otra vez con la mirada de Jackson. Ya no hay ninguna duda de que está enfadado. ¿Tan estricto es con los modales a la mesa?
—Si te parece, podemos vernos mañana. Podría pasar a recogerte a las cinco y media.
—Mañana será perfecto. Vivo en el 88 de la calle Franklin.
—Estupendo —sentencia—. Hasta mañana.
—Hasta mañana.
Cuelgo y sonrío encantadísima. ¡Tengo una cita con Connor Harlow! Dejo el teléfono suavemente sobre la mesa y me muerdo el labio inferior bajo la atenta mirada de Jackson. No pienso dejar que me arruine este momento. Además, esta es mi venganza por haberse reído de mí con aquel «me gusta que no tengas citas, Lara».
Jackson mira mi iPhone y a continuación me mira a mí. Su mirada se llena de una genuina maldad.
—Mi padre te mima mucho —comenta desde su pedestal.
Si la arrogancia tuviese nombre, se apellidaría Colton.
—¿Celoso? —inquiero a mi vez hundiendo la cucharilla en la tarta y llevándome un trozo pequeño a la boca.
Estoy nerviosa, incluso un poco intimidada, pero no pienso demostrárselo.
—No, por Dios —responde con una sonrisa maliciosa en los labios—. El azúcar como sustituto del sexo se lo dejo a las ratoncitas de biblioteca.
Hi-jo-de-pu-ta.
Empujo el plato con la tarta hacia delante suavemente a la vez que dejo caer la servilleta sobre la mesa. Todo, concentrándome en la misma idea: no puedo asesinarlo. Soy abogada. Matar a alguien es delito, incluso matar a Jackson Colton es delito; todas las leyes tienen lagunas.
—Imagino que tienes algo urgente que hacer —comento y le dedico una sonrisa fingida y tirante—; no sé, un partido de polo, tirarte a alguna rubia que no esté segura de cómo se escribe su nombre… así que no te quedes sólo por ser educado. No me importa esperar sola a Allen y a Easton.
Muy bien, Archer. Ésa ha estado buena.
—No hace falta que lo jures —replica mordaz—. Pareces muy cómoda en la mesa de los Colton.
—Me encanta pasar tiempo con ellos —respondo sin achantarme—. Son muy agradables, así que imagino que a ti debieron de recogerte en un parque de bomberos.
—Anda —continúa con esa misma sonrisa llena de malicia—, como a ti.
Alzo la mirada y la conecto directamente con la suya. ¿Cómo ha podido atreverse a decir algo así?
—Eres un gilipollas —siseo.
Arrastro despacio la silla y me levanto.
—Me marcho —anuncio, sintiendo cada centímetro de mi cuerpo llenarse de rabia.
—De eso nada —responde sin asomo de duda, captando toda mi atención con esas tres únicas palabras.
—No necesito tu permiso.
—No te lo estaba dando.
Esa frase tiene una clara intención que no se me escapa. No se refiere a que soy una mujer adulta e independiente a la que nadie tiene por qué decirle dónde o no ir; más bien es todo lo contrario. Realmente me está diciendo que no me había dado permiso para alejarme de él.
No digo nada pero me esfuerzo en mantenerle la mirada. No soy la chica torpe y asustadiza que él ha dado por hecho que soy y pienso demostrárselo

(…)SINOPSIS

12466346_487258641457335_1647785448749365176_oLara es una chica normal y corriente. Quizás se parezca un poco más de
lo que le gustaría a una ratoncita de biblioteca, sobre todo si se compara con sus amigas Sadie y Dylan.

Por eso, cuando éstas le proponen dejar temblando la MasterCard y pasar un fin de semana a todo trapo en Atlantic City, al principio duda muchísimo, pero finalmente acepta.

Sin embargo, Lara no contaba con que su mirada se cruzaría con la de Conor Harlow en mitad de un exclusivo club. Reconocería esos ojos verdes sin dudarlo, ¡lleva bochornosamente enamorada de él ¡desde los trece años! Connor es guapísimo, elegante, sencillamente perfecto. Su sueño hecho realidad.

La vida de Lara se convertirá en un auténtico viaje de descubrimiento. Entenderá lo que significa la palabra indomable, cuántos sentimientos se pueden describir a través del sexo más salvaje y, sobre todo, lo que significa enamorarse de verdad.

No te pierdas esta historia de héroes, antihéroes y chicas capaces de ponerles las cosas verdaderamente complicadas a ambos.

MANHATTAN CRAZY LOVE

91FJbpd9FjL._SL1500_Katie Conrad es la chica con más mala suerte del mundo. El destino, su mejor amiga y muchas mentiras con buena fe la ponen frente al trabajo de su vida, pero también frente a Donovan Brent, el hombre más odioso y atractivo sobre la faz de la tierra.

Donovan parece vivir sólo para torturarla. Y aunque Katie no duda en plantarle cara, las cosas casi nunca salen como las planea. Él convierte el sexo en algo increíble, loco y salvaje, y ella tendrá que decidir si eso es lo que quiere o no.
Los cuentos de hadas han vuelto a la ciudad más sexy y sofisticada. Sólo que no son como los recordabas.
No te pierdas Manhattan Crazy Love, la historia de amor, sexo y mucha química de Donovan y Katie.

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Reseña “Manhattan Crazy Love”

11817205_439732239543309_6875432277164961053_nHace unos días atrás terminé de leer una novela que en un par de ocasiones
despertó instintos criminales en mi vida, y debo admitir que hace mucho tiempo no me sucedía eso con una novela, pero definitivamente este libro lo hizo… y vaya que fue en más de una ocasión.

¿Qué novela será esa? Se deben preguntar ustedes, pues es nada más y nada menos que “Manhattan Crazy Love” de Cristina Prada, la última novela de la autora de la saga “Todas las canciones de amor que suenan en la radio” y la primera entrega de la saga “Manhattan Love”, en la que conoceremos el loco amor que surge entre Katie y Donovan.

Entonces ahora se han de preguntar ustedes ¿Pero por qué instintos criminales si la novela es una hermosa historia de amor? Y claro, sí es una novela de amor, pero les juro que si tuviera al famoso “Donovan” frente a mi, le tiro un par de puñetazos. Oh sí, debo admitir que, aunque el tipo estaba más bueno que fresas con chocolate, quise golpearlo en más de una ocasión por prepotente, grosero y vanidoso, y ojo, entiendo las razones de su carácter, pero eso no le quita lo grosero que fue en más de una ocasión.

Disculpen mi nivel de sinceridad, la verdad es que no quiero que crean que no lo quiero o que no me gustó la novela, pero ustedes saben que escribo todo lo que pienso y siento y la verdad es que este hombre me sacó de mis casillas, pero no crean que lo odio… no, eso sí que no, al fin y al cabo el tipo es bueno, y creo que sí podría ser amiga de él, pero definitivamente lo golpearía de vez en cuando.

Y Katie… esa mujer…. A ella también le quise pegar en de vez en cuando para que se “despabile”. ¡Santo poder de Dios! Les juro que en más de una ocasión me pregunté “¿A qué hora va a mandar al carajo a Donovan? ¿En qué momento lo va a golpear? ¿En qué momento dejará de verlo como cordero degollado?… Por favor, si alguien mira a esa chica por la calle hagan el favor de darle mi dirección para hablar seriamente con ella.

Ella es una chica buena que se esfuerza día a día por salir adelante por una serie de deudas que le han quedado. Es una joven víctima de la mala suerte, pero que no se rinde. Es luchadora, inteligente, guapa, buena amiga, es ideal… pero cuando conoce a Donovan ¡BOOOM! Todo se va la porra! ¿Por qué? Porque nuestro querido protagonista, con esa pinta que tiene, su inteligencia, su mirada matadora y su rostro perfecto, no hace más que dejar a nuestra amiga Katie muda, y aunque en un par de una ocasiones la chica trata de mostrarse fuerte y respondona, simplemente no puede… ¡NO PUEDE! Y lo más triste es que él lo sabe, él sabe su poder sobre ella, sabe que ella lo queda viendo embobada, sabe que ella puede llegar a hacer lo que él le pida– y créanme que lo hace– sin embargo él no sabe que al final, la del poder resulta ser ella… ¡TOMA YA!

Creo que estoy siendo un poco intensa con esta reseña, pero he tenido todo esto guardado desde hace algunos días y necesitaba desahogarme, así que disculpen mis expresiones.

Ahora sigamos.

Me entretuve mucho con la novela, sobretodo con Lola, la mejor amiga de Katie. Esa mujer es todo un caso! Quisiera tener una amiga así ¡en serio se los digo! Por otro lado tenemos a Colin y Jackson, otro par de adonis que están buenísimos y son socios/ amigos de Donovan. La relación entre ellos es buenísima, se llevan súper bien y la forma en que se tratan es divertida, real, sin embargo cuando de trabajo se trata sacan a relucir su profesionalidad y el carácter de cada uno de ellos, haciendo que de vez en cuando las cosas se pongan un poco explosivas en la empresa, sobre todo cuando Donovan anda de pocas pulgas.

De verdad les digo que la novela me hizo reír en más de una ocasión gracias a estos personajes secundarios que forman una parte importante en la vida de los protagonistas, al igual debo decir que hay escenas que me cautivaron y me despertaron pesar, de hecho, aunque no lo crean, en una ocasión tuve ganas de abrazar a Donovan… sí, no crean que solo tuve ganas de golpearlo en toda la historia.

Él tiene su corazón, protegido, cubierto y cuidado, pero ahí está, y lo demuestra en más de una ocasión –sobre todo al final– y ella también logra mostrar su carácter, aunque también cuesta un poco llegar a esas partes en las que Katie no se deja.

Insisto, necesito tener a esos dos frente a mi para hablar seriamente con ellos, de verdad. ¿Será que Cristina me da esa oportunidad? ¿Será que tiene el poder de sacarlos de los libros y convertirlos en realidad para poder sentarme con ellos y darles una respectiva regañadada? A él por prepotente y a ella por dejada.

Sin embargo amig@s mi@s, debo decir que esta pareja son tal para cual, será que es por lo opuesto de su carácter, no lo sé, pero son perfectos el uno para el otro, de hecho creo que no hubiera existido un personaje mejor para Donovan ni otro hombre para Katie, y que conste que no lo digo por el tema del dinero, ya que como imaginarán Donovan tiene plata para regalar y Katie es todo lo opuesto, lo digo porque ambos forman un balance perfecto. Ella logra calmarlo, él logra encenderla, ambos se vuelven locos cuando están juntos, ella se llega a convertir en un impulso para él, en la fuerza que él necesita para superar aquello que lo tiene sujeto a la soledad de su corazón y él a ella la hace feliz. Él simplemente no puede vivir sin su pecosa.

Debo reconocer que el final de la historia es lo mejor, la declaración, la forma en que lo hace, su última petición… Esas dos escenas son inolvidables, créanme que ahí me sentí enamorada de ese hombre por el detalle y estoy segura que a ustedes también les encantará.

Así que, si quieren leer una novela divertida, con un amor de locura y quieren sentir diversas emociones o ganas de matar y amar a la vez a un protagonista, tienen que leer esa novela. Estoy segura que Donovan y Katie las llevarán a vivir ese loco amor desde Manhattan.