Reseña de Chantaje

¡Oh la venganza!…  dice el dicho que la venganza es dulce pero que envenena el alma, y sí, se podría decir que es así, pero hay gente que es tan necia que adora vengarse de aquellos que le han hecho daño, o que por mala suerte, trae la sangre de una persona que hizo el mal, y ella termina pagando los platos rotos. Pero ¡joder! ¿qué culpa tienen?… es decir, ¿quienes somos nosotros para hacer justicia?… Sí, es difícil pero si algo he aprendido en esta vida es que todo cae por su propio peso… siempre… y eso es justo lo que me hubiera encantado decirle a Aaron Jamasen, protagonista de “Chantaje” la última novela de Mia del Valle.

A ver… es un hombre tan guapo, tan buen negociante, con una familia que lo adora, perooooo, tiene el alma oscura por la sed de venganza que lo acompaña de pequeño. Una venganza que realmente no le corresponde a él… o sea, es de entenderlo, más cuando tiene una familia a la que ama tanto y una tía que ha sido víctima de las injusticias de la vida pero, honestamente,  esa no es justificación para que le joda la vida a Clara Saavedra, quien lamentablemente, es hija de un hombre malo y déspota que en su pasado, hizo mucho daño a la familia de Aaron.

Ahora, se deben preguntar ustedes lo mismo que yo. ¿Qué culpa tiene Clarita de lo que hizo su padre?… ¡NINGUNA! pero ese hombre, Aaron, es tan necio que le importan tres cuartos de nalga y JUAZ! se mete a fregar a la pobre muchacha tan entregada a su trabajo. ¿Y cómo la jode? justamente con lo que ella más ama: su empresa, y a eso le añade un toque de gracia, un chantaje del que ella no tiene escapatoria.

Es que Aaron es un tremendo capullo en su momento, todo lo que tiene de guapo lo tiene de malvadito, pero en el fondo es un buen tipo… ya lo verán, uno lo aprende a querer, pero sí despierta ganas de darle una buena paliza por la forma en que hace pagar a Clara el mal que hizo don Saavedra.

Pero como les dije en un principio, todo… TOOOODO cae por su propio peso… siempre! Y es que todo lo que lanzas, te cae de regreso y de la forma menos esperada, así que a Aaron también le toca asumir las consecuencias… y ¿cómo? pues enamorándose de Clara, aunque claro, no es el único que se enamora, ya que si a eso le añadimos la teoría que del odio al amor hay un paso pues, la cosa agarra un sabor diferente y obviamente, Clara, también termina enamorándose de Aaron.

Pero la vida jóvenes… la vida no es así nomás, y cuando creemos que todo es perfecto y bello, ¡BOOM! llega el golpe de gracia. ¿Saben? es como si la vida te pasara factura, y eso le toca a Aaron, ya que no solo surge el enamoramiento, sino que comienzan a suceder cosas que el mismo provocó por su venganza, y cuando quiere arreglarlas pues, le resulta algo complicado porque ya es muy tarde.

Lo bueno de todo esto es que, la historia de este par resulta hasta cómica por sus discusiones y acciones. Además, los amigos de Clara son un caso! Carmela, Pedro, el Topo… ellos son muy divertidos y sé que les sacará mas de una sonrisa por sus ocurrencias.

También hay otras cositas que poco a poco irán descubriendo respecto a la familia de Clara, de su mamá Ruth, de su papá, y también de la familia de Aaron, de su tío Gerald, de su mamá Maria y de Domingo, su amigo y psicoanalista.

¿Qué es lo malo? Pues que falta la continuación!… joder! Mía es muy pero muy cruel porque el libro termina en un momento que te deja con las ansias a flor de piel! además el final… ESE FINAL!…Dios! y me refiero a ese pedacito donde conoces algo del pasado que no conocías… un pasado en el que descubres que Aaron y Clara estaban destinados a amarse, pero que los líos familiares se lo impedían… algo así como Romeo y Julieta.

Una novela ligera, apasionada, con toques de humor y amor, donde la amistad se muestra como una salvadora y donde el amor deja claro que puede hacerte olvidar todo, incluso tus mas perversos planes de venganza. Una historia que te muestra como todo en la vida regresa y la forma en que muchas veces nos dejamos cegar por el odio, el rencor y el orgullo, envenenando nuestras almas de malos deseos… sin embargo, como dije, el amor hace que todo sea posible.

El amor es capaz de hacernos olvidar, de recapacitar, es capaz de limpiar nuestras almas y de lograr el arrepentimiento, aunque parezca que ya es muy tarde. Para ese sentimiento no existen imposibles, ni apellidos, ni pasados, porque el amor es capaz de romperlo todo… incluso el más grande Chantaje.

 

 

 

 

 

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