Adelanto de Serendipia de Lorena Fuentes!

Lorena Fuentes está a punto de lanzar su próxima novela titulada “Serendipia”, una historia en la que conocemos el amor justamente como eso, como un hallazgo afortunado que llega a nuestra vida cuando menos lo esperamos.

En esta historia conoceremos a Andrea, una apasionante bailarina que vivió el abandono de su padre y le toca vivir con su madre, quien todavía no ha podido superar lo que pasó con su ex esposo, y conoceremos a Guillermo, un cantante español de música pop, que además de tener unos ojos que te vuelven loca, guarda recuerdos que lo hacen sentir como lo peor.

Pero además del romance, también encontraremos un toque de suspenso, ya que ambos protagonistas, serán presa de alguien que sigue sus pasos constantemente.

El libro está disponible en Amazon en preventa y será lanzado el miércoles 4 de mayo, pero Lorena decidió compartir el primer capítulo de esta historia para que conozcan desde ya, un poquito de estos protagonistas.

Aquí les dejo un fragmento! si quieren leerlo completo, entren AQUÍ.
¡Disfrútenlo!

(…)

Llevo un rato bailando concentrada cuando de pronto escucho murmullos y exclamaciones dentro del salón, abro inmediatamente mis ojos y sigo bailando. Busco con la mirada el objeto de tal alboroto y el aumento de los golpes de percusión de la música me indican que estoy llegando al final de la danza, me arrodillo y hago un puente. Yo siento el peso de una mirada que me desnuda. Un hombre como de treinta años está parado justamente en la puerta y sus ojos verdes me observan con intensidad.

Me levanto lentamente y me acerco a él.

—¿En qué puedo ayudarle?, está interrumpiendo una clase —le espeto molesta.

—Disculpe —me dice apenado—, no era mi intención. —Me tiende su mano y todas mis alumnas están alucinando, ante ellas tienen al cantante español del momento, le tiendo la mía y él me dice su nombre con una voz ronca y sensual—. Guillermo Cruz.

—Andrea Ordoñez. —Me presento pero retiro mi mano al sentir una corriente que estalla entre los dos—. ¿Puedo ayudarle en algo?

Guillermo sonríe y se queda observando mi mano.

—Por favor. —Mueve sus manos negando—. Termine su clase quisiera conversar con usted, ¿no le molesta si observo? —me pregunta enmarcando una de sus cejas con una sonrisa algo picara.

Yo hago un gesto negativo con mi cabeza y le respondo:
—No. —Mi respuesta es corta, este hombre pone mis nervios de puntas—. Chicas observaron la coreografía, vamos.

Doy dos aplausos y me voy al frente del espejo. Cuando veo que mis alumnas están organizadas en posición de ajedrez tomo el mando a distancia y repito la canción. Empiezo los movimientos de la danza y a través del reflejo veo cómo Guillermo centra su mirada en mí. Hoy había optado por usar un conjunto negro y fucsia de chándal y top que muestra mi abdomen, como complemento un caderín con muchas monedas. El sonido de los caderines al unisonó me llevan de nuevo a un mundo donde no existe nada que me perturbe, donde puedo moverme y ser yo misma. La percusión me hace ir más allá y mis caderas empiezan a moverse a su ritmo, mi vientre se ondea como olas suaves, mis hombros y brazos se mueven como unas serpientes perfectamente simétricas la una de la otra. Cada movimiento es natural y espontaneo. Olvido la coreografía, sólo bailo, pero esta vez no lo hago para mí o mis alumnas, y es que siento la necesidad de bailar para él.

Cierro mis ojos y trato de seguir los pasos que había trazado para la coreografía simple que había planeado para el día de hoy, cuando escucho una de las voces de mis alumnas quejándose.

—Andrea, pero estás complicando la coreografía, no es la misma.

Abro mis ojos y me sonrojo sabiendo que de nuevo me deje llevar, les pido disculpas. Está vez repasamos la coreografía que tenemos semanas haciendo y busco el mando a distancia para cambiar la pista. Mis alumnas bailan y yo las voy observando, me acerco a cada una de ellas para corregir sus pasos y posturas. Pero voy sintiendo el peso de una mirada en mi espalda a medida que me voy desplazando por el estudio.

Al terminar la clase mis chicas le piden su autógrafo, que muy amablemente Guillermo les da entre risas, besos y fotos. Al quedarnos completamente solos me acerco secándome el sudor con una toalla y él recorre cada rincón de mi cuerpo descaradamente con su mirada. Me desconcierta todo lo que me hace sentir, y es que simplemente su mirada me desnuda toda; y no sólo hablo de la ropa, siento que esa mirada verde, como las hojas de los árboles, me desnuda el alma.

Niego y pongo los ojos en blanco, me quedo observándolo detalladamente.

Guillermo es alto, creo que mide como uno noventa de estatura, su tez bronceada, cabello castaño y algo desordenado y tiene los ojos verdes más hermosos que he visto en toda mi vida. Tiene cara de chico malo que le da un aspecto sexy y muy, muy atractivo.

—Ahora sí me dirá en qué lo puedo ayudar —le digo.

—Claro —responde sonriendo, cruza sus brazos y ahora soy yo la que enmarca una ceja y él agrega—. Tengo una gira por toda Suramérica y mi coreógrafo se lastimó en México. Necesito alguien que lo reemplace con urgencia y un gran amigo me recomendó tu trabajo y ya veo el porqué.

Su tono de voz es sensual y ronco.
“Dios Andrea compórtate pareces una colegiala o una fan enamorada de este tipo”, me reprendo mentalmente

—Gracias —contesto y agrego—: Vamos a mi oficina, así puede explicarme mejor.
Me hace un gesto de asentimiento con su cabeza y le indico a dónde ir. Caminamos en silencio, él siguiéndome los pasos y observándome como un cazador a su presa, abro la puerta y me quedo pegada del marco mientras él pasa. Al entrar roza su cuerpo contra mis brazos y simplemente me estremezco a causa de esa extraña energía. Definitivamente esto enciende mi alarma de peligro. Entro a la oficina, me acerco a la nevera, saco dos botellas de agua, le ofrezco una, sus dedos rozan los míos y ahí está de nuevo esa corriente eléctrica entre los dos.

Me siento en mi sillón tratando de ignorar lo que pasa. Él toma la botella, la pone en el escritorio e inmediatamente empieza hablar:

—El asunto es simple, estoy sin coreógrafo, tengo aproximadamente quince presentaciones y necesito uno. Nacho me dijo que eres la mejor y simplemente me mostró varias coreografías tuyas, así que vine a verte —me dice.

Se queda observándome al ver mi reacción, si él supiera que estoy curada del magnetismo de las estrellas. Respiro profundamente para responderle:
—¿Quiere que siga las coreografías de su actual coreógrafo o monte nuevas?

La idea me desconcierta, nunca me ha gustado trabajar con coreografías de otros y hacer nuevas requería de tiempo… y por lo que intuyo, él no tiene ese tiempo. Niega y sonríe.

¡Dios sus dientes son completamente perfectos y blancos!
Este hombre podría decirse que es perfecto.

—Quiero que bailes tú solamente —responde con voz ronca—. Puedes tutearme Andrea.

¿Tutearlo?

Me quedo observándolo y él simplemente esboza una sonrisa, una de sus comisuras se sube de un labio donde aparece un hermoso hoyuelo.
¡Este hombre es un pecado para la vista!

—Disculpa —le digo y me levanto de la silla. Empiezo a caminar en la oficina. Dentro de mi cabeza empiezan a presentarse miles de escenarios. Guillermo me sigue con la mirada y pienso “bailar sola, es un artista de pop…. No… sí he realizado montajes de música pop, pero no las bailo, solo coordino y lo hacen bailarines. Este hombre está loco”.

»Yo no puedo ausentarme de mi academia —respondo automáticamente—.Tengo responsabilidades, irme de gira con algún artista no está en mis planes y creo que Nacho pudo decírtelo.

—Sí, me lo dijo y mi manager te llamará para el contrato —me contesta y se levanta lentamente. Se queda observándome—. Espero tu respuesta en tres días.

¿Qué diablos?

Sale de mi oficina dejándome con la palabra en la boca. Guillermo Cruz quiere que baile en una de sus giras… yo… yo quizás pueda ser la bailarina principal y mi nombre sería reconocido un poco más. No vendría mal en el ámbito profesional, pero esa vocecita interior, esa que todos tenemos dentro, me dice con señales en fluorescente, que Guillermo Cruz es peligro puro.

No tengo nada que pensar, mi vida y mi carrera están en Venezuela. Así que la respuesta es sencilla:

No aceptaré la propuesta de Guillermo Cruz.

(…)

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