Reseña Tú sonríes, yo me enamoro

12718338_1009667199125789_8730295367920490906_nA veces el pasado que trae arrastrando tu familia, afecta tu presente aunque no quieras ¿verdad? aunque no hayas tenido nada que ver… es más, quizá ni siquiera habías nacido cuando surgieron aquellos problemas pero igual terminas salpicado por todo lo que pasó en el pasado de y tienes que cargar con todo ello.

Eso es algo que, lamentablemente todavía se ve, y no digamos cuando se trata de familias de títulos o reinados en países de Europa por ejemplo, y eso es justo lo que sucede en “Tu sonríes, yo me enamoro” de Raquel Campos.

En esta historia conoceremos a Inés, una escritora que trabaja para el National Geografic Historia, y que es seleccionada para viajar a Florencia Italia para hacer un reportaje sobre el Duque Negro. En Italia será recibida por el duque Sandro Di Pontia, un italiano que está como quiere, que al ser familia del personaje protagonista del reportaje, cuenta con todos los escritos e información necesaria para que Inés pueda realizar el reportaje.

Cuando Inés llega a Florencia, es inesperadamente recibida por Bertolucci, un encantador señor que resulta ser abuelo de Sandro, y cuando emprenden el camino se encuentra con una ciudad que es descrita perfectamente en la novela. Por la forma en que la autora nos plantea los paisajes logramos imaginarnos con facilidad las calles por los que los personajes avanzan, y todo envuelto con la magia que desde siempre ha rodeado al país de la pizza.

Ahora, Sandro Di Pontia es de esos hombres que nos dejan sin aliento, de aquellos que con una mirada puede hacer que se nos caigan las bragas y se nos abra la boca involuntariamente…. gggrrrr… sí, él es irresistiblemente perfecto, el problema es que tiene un carácter de los mil demonios, digamos que es algo así como un Sherk envuelto en un cuerpo y rostro perfecto, tanto así que no pudo esperar a que Inés salga del aeropuerto y decide irse, dejando a su abuelo solo para esperar a la escritora salga.

Sandro Di Pontia es un hombre que se dedica al negocio que sus padres le dejaron al morir, una tienda de antigüedades… bueno, de hecho el negocio era para su hermano mayor Francesco y él, pero mencionado decide seguir sus sueños de músico, dejando a Sandro como único responsable del negocio. Además, tiene como hobby restaurar muebles antiguos de madera, por lo que divide su tiempo entre la tienda y esa pasión que cuida minuciosamente.

Cuando Sandro e Ines se conocen pues, a ella se le aflojan las rodillas y a él le sorprende su belleza, pero al ser tan terco como una mula se niega totalmente a caer rendido ante ella, e Inés por su parte, al ver el carácter de dicho personaje, decide centrarse en su trabajo y hablar con él lo que es necesario acerca de los escritos del famoso Duque Negro.

Ahora ustedes se preguntarán ¿a qué se debió el discurso del principio de la reseña? Pues que en el pasado, la familia Amilzi quedó resentida por el hecho que no se les diera el título Di Pontia, y hasta el son de hoy siguen luchando por quitarles el titulo a la familia de Sandro.

Rimaldo Amilzi… ja! Ese tipo es malo pero con ganas! Es de esos personajes que no tienen piedad para obtener lo que buscan y que se mantiene en la constante búsqueda de obtener dicho título. Él está dispuesto a todo con tal de hundir a Sandro, sin importarle si quiera terminar con un par de vidas para cumplir con su objetivo

En el transcurso de la historia, mientras Ines se mantiene sumergida en las lecturas de los escritos, conoceremos a Letizia, hija de Francesco y Nicola, es decir, sobrina de Sandro. Esta joven adolescente lleva en su sangre la misma pasión de su tio, pero su flamante padre no quiere eso para la chica, sin embargo, eso no impide que la joven mantenga con Sandro una relación estrecha, por eso cuando conoce a Ines, encuentra en ella una aliada, porque siente que su tío gruñón, al lado de la escritora, puede ser feliz.

En el trayecto de la novela quedarán encantadas con varios personajes, especialmente de Bertolucci… ¡Ains! Ese señor es tan bello! Es el tipo de abuelos que todos añoramos o que incluso muchos tienen. Un señor que hasta ahora sigue enamorado de su Giulietta, su amada esposa que falleció por una enfermedad. Bertolucci no deja de hablar de ella y siempre está comparándola con Inés, incluso llega a contarle a la reportera una de las aventuras pasionales que vivió con su amada en el templete ubicado en un jardín del palazzo, que es como llaman la casa donde viven.

Ese señor es un amor, y no pierde la esperanza de que entre su nieto Sandro y la escritora llegue a surgir una historia de amor igual a la que él vivió con su amada difunta quien por cierto, sigue andando por el jardín de la casa como alma, quizá esperando el momento en que su amado Bertolucci se una a ella. ¿Lindo verdad?

Llega un punto de la novela en que las cosas comienzan a dar un giro, por ejemplo, Sandro no logra seguir escondiendo lo que Inés le provoca y ella igual, así que ambos caen en las redes de la pasión. Por otro lado Inés se hace amiga de la joven sobrina de Sandro, Letizia, quien termina enamorándose de Fabrizio un joven que, sin ella saberlo, trabaja para Rimaldo, pero vamos, que cuando hablamos del amor no hay pero que valga, tanto así que el mismo Fabrizio hace a un lado el plan de su jefe para darse una oportunidad con la joven, y es así , en ese romance, como se entera de algo que hace que su fidelidad por Amilzi, se vea truncada completamente.

Pero eso hace que todo… absolutamente todo cambie y se vuelva más complicado.

Llega un punto de la historia en que todo se torna más oscuro y peligroso, incluso la vida de Inés y Sandro llega a estar en riesgo por culpa de ese tipo obsesivo por el estúpido título, pero ya saben que el bien siempre es más poderoso, aunque para ello tengan que pasar situaciones desagradables que las llenarán de angustia, pero todo sale bien… bueno, relativamente bien, porque hay una pérdida que, si bien las pondrá tristes, a la vez las dejará con una leve alegría en su corazón.

Ahora ¿les había hablado de Noa y Luca? Pues ella es la mejor amiga de Inés y Luca es el mejor amigo de Sandro. Dos personajes importantes en la historia ya que son un apoyo para los protagonistas en todo momento, especialmente Luca que, al estar en la mis a ciudad, tiene más oportunidad de ayudar y apoyar a su mejor amigo, y Noa, a la distancia, apoya a su mejor amiga a través de llamadas telefónicas, sin embargo, al conocer a ambos personajes serán consientes que son dos almas perfectas que deben eliminar la distancia para terminar juntos. ¿Si lo logran? Pues eso tendrán que investigarlo, pero se que el final, les va a encantar.

Una novela linda, llena de amor, un viaje por esos hermosos lugares de Italia cargados de romance e historia. Una novela que nos deja claro que el amor puede seguir, incluso después de la muerte, que nos muestra que tan fuerte y hermoso es ese sentimiento, tan fuerte que es capaz de hacer que incluso, la persona más resentida cambie y que una mujer apasionada por su trabajo, piense seriamente en dejarlo todo por el amor de su vida.

Una historia en la que, claramente veremos que a veces, sólo hará falta sonreír para que alguien, se enamore de ti.

 

 

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3 comentarios en “Reseña Tú sonríes, yo me enamoro

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