Reseña Donde vuelan las mariposas

51dnce4XY1L._SX362_BO1,204,203,200_No hay nada que deteste más que un hombre machista, golpeador y abusivo. Me duele en el alma saber que eso es parte de una realidad y que existen mujeres que caen en las redes de tipejos así, que se aprovechan de la debilidad de esas mujeres para hacer con ellas lo que quieran, y ellas por miedo, inseguridad, sentimiento, no hacen nada por escapar de esta situación.

Planteo esto por los protagonistas de “Donde Vuelan las Mariposas” de  Andrea Adrich. Una novela cargada de sentimientos y mucho romanticismo, a pesar que al principio uno llega a sentir que el pecho se le oprime por la impotencia de ver lo injustos que son algunos hombres, pero como dice la canción, “Todo tiene su final”

Sofía es una de esas mujeres. Ella vive bajo el mismo techo de Carlos, y éste hace con ella lo que quiera. Sofia es quien trabaja, es quien lo mantiene, quien le paga las deudas en las que él se mete por culpa del juego, ella es quien lo atiende y quien tiene que soportar los malos tratos de este adefesio de hombre. La verdad es que esta mujer le aguanta demasiado a este tipo. Yo ya ratos le habría dado Baygon o algún veneno para ratas en la comida, porque él es muy cruel con ella, pero te das cuenta hasta donde es capaz de llegar ese egoísmo cuando Carlos decide dar a su mujer durante un fin de semana como intercambio para que paguen sus deudas, es decir, un hombre paga todo lo que debe a cambio de tener a Sofía por un fin de semana.

Sin embargo, cuando se den cuenta de quien es el hombre que ha hecho ese trato, pensarán que eso es lo mejor que le puede suceder a Sofía. Quizá eso sea lo que ella necesita, quizá Jorge Montenegro, el millonario que paga las deudas de Carlos con tal de tener a Sofía para él, sea quien le muestre a ella lo que es vivir de verdad, lo que es ser bien tratada, cuidada y protegida. Quizá sea su cuerpo perfecto, su mirada, su cabello azabache, su voz, y su trato lo que ella necesita para ser feliz.

Quizá.

Cuando Jorge Montenegro vio a Sofía en la inauguración de un bar, no pudo quitarle la mirada de encima. Fue ahí cuando su amigo Ernesto, le explica que ella es amiga de Elena y Oliver, los dueños del nuevo lugar. Es ahí cuando Jorge se entera de la relación que tiene Sofría con Carlos, de la deuda de este tipo y toma la decisión de hacerle llegar la propuesta que ya conocemos.

Creo que no es necesario decirles todo lo que Jorge logra con Sofía… ¿pero quién no? O sea, pasar de un estúpido desgraciado que la maltrata, a estar con un hombre que le pregunta por sus gustos, lo que le gusta hacer, que le pregunta por su trabajo y que le deja claro que no la obligará a hacer nada que ella no quiera, es un gran pero GRAAAN cambio, creo que hasta yo me hubiera ofrecido a ser parte de esa negociación!

Jorge la trata como debe ser, como una princesa le enseña a valorarse, a darse su lugar, se siente impotente de ver las marcas que ella lleva en su cuerpo por los malos tratos de Carlos, le muestra su preocupación, se dedica a ella de una forma increíblemente hermosa y ella, aunque no era algo que deseara, se va dando cuenta de su realidad y ve en Jorge un hombre perfecto, de esos que nunca había tenido en su vida. Ella se abre ante él, se deja conocer, le cuenta que escribe, que le gusta la poesía, que es hija única y que su mamá vive lejos. Él, por su parte, le habla de su familia, de sus hermanos, y de una triste situación que le cambió la vida hace cinco años.

En la historia hay escenas bastante fuertes que las llenarán de impotencia y cólera, de desesperación, ese tipo de escenas que les despertará ganas de agarrar a Carlos y cortarle el chorizo en pedacitos! pero también hay escenas hermosas, llenas de romanticismo, pasión, diversión y enamoramiento.

Sin embargo, acá el meollo de la historia no es únicamente el amor que llegan a sentir Jorge y Sofía, acá el problema es las consecuencias que ella tiene que pagar cuando Carlos se entera de todo y la lleva cerca a la muerte. Es ahí cuando las cosas se tornan bastante oscuras porque Sofía tiene  que esforzarse, dar todo de sí para ser la de antes, pero llega un punto en que pierde fuerzas y deja de intentarlo, alejando a todos los que la quieren de su vida, principalmente a Jorge.

¿Saben? hay algo que es muy cierto, y es que cuando uno pasa por algo difícil, nos encanta hacernos las víctimas de una forma inconsciente, nos encanta caer en aquel estado de tristdispuestas a que todo el mundo nos vea y diga “Oh, pobrecita, nadie ha sufrido como ella”. Nos hacemos víctimas de nosotras mismas, nos volvemos nuestros propios verdugos, es como si nos castigaráramos, entonces, es ahí cuando es necesario que venga alguien y nos ponga en nuestro lugar, alguien que nos hable claro, fuerte y conciso, que nos haga dar cuenta de cuanto hemos perdido por estar en ese estado en el que nos dejamos morir cuando nos damos por vencidas.

Quizá están un poco perdidas leyendo esto. Quizá se pregunten ¿En qué momento pasamos del amor de Jorge y Sofía a esta teoría de sentirse víctima? pues el cambio rotundo surge porque igual sucede en la historia. Las cosas cambian rotundamente y la angustia, la pena y desesperación se apodera de nosotros, hasta que llegamos a esa parte en que la mamá de Sofía, quien tiene que viajar para cuidar de ella, le da un sermón de padre y señor mío, un sermón en el que le pide a Sofía que luche, que viva y que deje de hundirse, pero claro, lo hace con unas palabras más fuertes.

Y Jorge… Ay, pobre hombre por Dios, amar tanto a Sofía para que a este se le pelen los cables y decida hacerlo a un lado para hundirse en lo mas profundo de su vida, y todo por culpa del imbecil de Carlos que hasta el último momento llega para joderla. Pero el amor es fuerte… muy fuerte, y más cuando viene de los Montenegro.

En qué termina la historia? tendrán que averiguarlo, pero es una novela con una lección hermosa, con la que viviremos diferentes emociones y nos hará leer el final con un par de suspiros y una sonrisa en los labios.

No sé ustedes, pero espero algún día tener un amor como el de Sofía y Jorge, de esos amores que se mantienen con el tiempo, a pesar de los obstáculos que se presenten, de esos amores que nos dan valor, fuerza, impulso, aunque a veces sintamos que se nos va de las manos.

Quizá muchas de ustedes ya lo encontraron, pero tal vez otras no, pero espero que algún día todas lleguemos a conocer a una persona como Jorge Montenegro, un hombre con toda la palabras que nos haga vivir ese tipo de amor, ese tipo de sentimiento que es el único capaz de llevarnos a ese lugar secreto “Donde vuelan las mariposas”.

 

 

 

 

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4 comentarios en “Reseña Donde vuelan las mariposas

    • De acuerdo contigo! No sé porque ellos nunca hicieron nada para poner en su lugar a Carlos, pero no sé, imagino que a veces cuando uno se mete en relaciones de pareja uno es el que termina perdiendo, además Sofía estaba demasiado cegada por ese tipo. Respecto a las escenas fuertes pues sí, son chocantes, pero lamentablemente es parte de la realidad de muchas mujeres.
      Gracias por tu comentario guapa! me alegra que te gustara mi reseña!

      Le gusta a 1 persona

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