Reseña «Un Café no se le niega a nadie»

Alguna vez les he dicho que soy una adicta al café?… ¿no?… vale, pues ahora lo saben… AMO 11181254_357617197781647_5903047993014795487_nEL CAFÉ, no importa la hora del día ni el lugar, siempre es buen momento para disfrutar de una taza de café recién hecho. Ahora, si ese café está acompañado de un buen libro o una buena conversación…¡UUFF! Mucho mejor.

Una taza de café tiene un poder increíble. Nos invita a platicar, a conocer, a disfrutar, saborear, es como dice por ahí, es un gran abrazo dentro de una taza, es por eso que cuando alguien te pide acompañarla para tomar un «cafesito», nunca… JAMAS debes rechazarla, y si no pregunten a Indira y Maximiliano, protagonistas de «Un café no se le niega a nadie» de Victoria Aihar.

Después de leer este pequeño libro, el cual es relatado desde el punto de vista de los dos protagonistas –uno Indira y otro Max– confirmé lo que les dije hace unos días, y es que no hace falta un libro de 500 páginas para tener una historia de amor hermosa, que nos haga soñar, creer en el amor e ilusionarnos, y lo digo porque este  relato de Victoria es super cortito, pero te da justo lo que necesitas, con los ingredientes exactos para convertirla en una historia completa que tiene de todo un poco.

Les diré que envidio mucho a Indira… mucho… muchísimo. Es decir, ella es una buena mujer y todo eso, es contable, un lindo carácter, pero si que tiene suerte la condenada al cruzarse con un hombre como Maximiliano… aunque bueno, la verdad es que es él el que se cruza en el camino de Indira. ¡Uf! la verdad es que yo no sé que haría si me topara con un tipo así de guapo, con esa «Sonrisa Matadora», que me diga «angelito» y que para colmo, sea doctor… ¡GGRR! ¡es demasiado!

¿Créen que es posible negarle un café a un hombre con esas descripciones?… ¡JAMÁS! les juro que me sentiría como Florinda Meza invitándolo a tomar un café todos los días y no me importaría…¡JA!

Ejem… como les iba diciendo, Maximiliano se cruza en el camino de Indira, una mujer que a sus 34 años, no ha tenido mucha suerte en el amor y él, un hombre que pasa los 40 añitos llega a su vida para darle un cambio de  360 grados… en todo el sentido de la palabra ¡Jum!  eso es lo bueno de ser gente adulta, que tienes más libertad de conocer a quien quieras y hacer lo que quieras sin rendirle cuentas a nadie.

Estos dos personajes se complementan increíblemente bien, incluso la distancia que en algún momento  surge entre ellos por unas vacaciones, no hace otra cosa que acercarlos más. Desde el momento que se conocen se nota la química, incluso los lleva a cometer locuras que no habían hecho antes, sobretodo Indira; una locura que la hace sentir sexy, especial, diferente y única. De hecho, las escenas eróticas son muy pero muuuy buenas! Definitivamente Victoria supo como mantener el erotismo envuelto en una narrativa limpia y sencilla. Son escenas inolvidables que nos darán ganas de tener a un Maximiliano en nuestras vidas…mmmmm.

Peroooooo…. (siempre tiene que haber un «pero»)… no todo es color de rosa, ya que siempre… SIEMPRE habrá algo, como una piedrita en el zapato, una piedrita que puede causarnos incomodidad. Pues bien, eso sucede aquí y la piedrita en este caso forma parte de un pasado de uno de los personajes, sin embargo es un pequeño obstáculo que logra ser superado… o al menos eso espero.

Lo bueno, como les dije, es que tanto Indira como el parasito de Max, son personas adultas, pero eso no los convierte en perfectos. Ahora, así como cometen errores también tienen la madurez para resolver las cosas, y eso es lo bonito de la historia, que son dos personas que se llegan a enamorar como dos adolescentes que manejan la relación como adultos, amándose, entregándose y apoyándose.

Una historia hermosa, conmovedora, cargada de amor, pasión, locura, confianza y ternura, donde dos personas se encuentran de forma inesperada para ver como sus vidas se van entrelazando sin esperarlo, dejándonos claro que el destino siempre buscará la forma de poner nuestra vida patas arriba gracias al amor.

El amor puede estar a la vuelta de la esquina, esperando por nosotras, o puede estar esperando en el lugar menos esperado. Así que si en algún momento, alguien les invita a tomar un café, recuerden que «Un café no se le niega a nadie.»

NOTA: Este relato es un pequeño adelanto de lo que será la novela que saldrá el próximo año, así que no me quiero ni imaginar lo que será eso! Es decir, si suspiré con este pequeño relato, no quiero ni imaginarme lo que será la historia completa.

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