Reseña Karla

Captura de pantalla 2015-06-11 a las 16.50.57En América existen países hermosos. Países con culturas únicas, paisajes inigualables, ritmos
auténticos que se bailar como si fuera un arte, gastronomía exquisita e internacional, playas de ensueño, pasados de historia, gente cálida, llena de calor que nos recibe siempre con una sonrisa en el rostro y un abrazo… pero lamentablemente, así como estamos rodeados de tantas cosas buenas, existe la maldad y la corrupción. Ambas van de la mano haciendo sufrir a miles y miles de personas que diariamente son víctimas de asesinatos, delincuencia, secuestros, violaciones o simples desapariciones de personas de las que nunca más llegamos a saber nada.

Triste ¿no?

Esta situación se ve claramente reflejada en “Karla” la útima novela de Favio Ayala, autor de “72 horas en Rusia”. Una historia basada en lo que una lectora vivió en carne propia y decidió contársela al escritor, quien inmediatamente decidió convertirla en un libro con la intención de mostrarle al mundo lo que mucha gente ha tenido que vivir en silencio por no contar con unas autoridades que muevan un dedo por hacer cambiar la situación.

Gracias a la nítida pluma de Favio, logramos adentrarnos en esta historia donde “Karla” es la protagonista y se va narrando, en tercera persona, todo lo que vivió y como se fueron dando las cosas.  Conforme avanzamos en la historia, logramos adentrarnos en sus recuerdos, recuerdos que la hacen estar cerca a su familia a través de sus pensamientos mientras es víctima de un grupo de delincuentes que la toman a ella, junto a otras 19 personas como rehenes de un secuestro.

Al mismo tiempo, vamos conociendo lo que su esposo, Rubén, tuvo que pasar en la Ciudad de México al no saber nada de su esposa ni del bus que la traería de Puerto Escondido. La desesperación de ese hombre junto a otros familiares que esperaban el bus hace que nos sintamos igual de frustrados al ver la poca importancia que las autoridades y empresas privadas le dan a la vida de las personas. Él también fue un hombre valiente que luchó hasta donde pudo para encontrar a su esposa, porque cuando te topas con situaciones como las que él vivió, cuando ves que la maldad, la corrupción, las autoridades y la delincuencia están  unidas, manipulando y castigando la vida de la gente buena, te das cuenta que estás atado de manos.

Karla es una mujer de admirar porque fue fuerte, tan fuerte que vivió… regresó para contarlo, pero tal y como dice Favio al principio del libro, este tipo de historias sólo deberían de existir en la imaginación de un escritor y no ser parte del recuerdo de una persona que lo vivió realmente. Creo que definitivamente, Dios y la Virgen de Guadalupe metieron mano y cuidaron de ella y de las demás personas que así como ella, fueron valientes.

Espero que algún día la situación de nuestros países cambie, que la barbarie a la que estamos sometidos ponga su punto final y llegué un nivel en el que podamos vivir sin miedos, con seguridad, con la confianza depositada en aquellos a los que llamamos autoridades cuando la verdad no tienen nada de eso. Ojalá llegue un día en que no existan más “Karlas” que sean víctimas de lo que ella vivió, ni más hombres como “Ruben” que se volvió loco junto a su familia por no saber de su esposa. Espero que algún día, este tipo de historias solo formen parte de la ficción y no de una realidad que nos golpea día a día.

Hay algo que es muy cierto, y es que lamentablemente a los humanos, nos tienen que pasar cosas no muy agradables para valorar otras. En este caso no deseo que alguien pase por lo que se narra en este libro, pero sí que aprendamos algo que “Karla” nos plantea al final y que es una gran lección de vida.

“Hay que disfrutar  ese calor o ese frío, porque significa que estamos vivos, que escuchamos, que vemos que caminamos y lo más importante, que vivimos.” “Lo más valioso que se puede tener, es la libertad”.

No sabemos en que momento nuestra vida puede cambiar y dar un giro de 380 grados, pero mientras todo esté bien, démosle valor a las cosas que tenemos cada día, démosle valor al hecho de poder levantarnos y ver a nuestra familia, de poder bailar, hablar y comer lo que queramos. Dejemos de quejarnos por cosas que son mínimas y disfrutemos de la libertad.

Quiero felicitar a Favio por escribir esta historia y presentarnos una realidad en la que no pensamos todos los días, y por otro lado, espero que “Karla” sea muy feliz junto a su esposo, y que sus tres niños continúen obteniendo premios por los concursos de disfraces y sigan siendo buenos alumnos y deportistas. Ella y su familia merecen toda la felicidad del mundo.

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