Reseña “Corazones en la Arena”

10379826_488093138013070_9123318739793423764_oSiempre he dicho que soy una romántica empedernida. Creo en el amor eterno, creo en aquellos amores que pueden durar toda la vida  porque considero que el amor es el sentimiento más puro, mágico y misterioso que existe, por lo tanto sí, creo que sea posible que existan amores que sean creados en el cielo, amores que en cada vida estarán juntos, pase lo que pase, y ahora creo mucho más en esa teoría, y ¿saben gracias a quien? pues a Dante Avilés, el autor que junto a la colaboración de Mariel Ruggieri, escribió Corazones de Arena.

Me es complicado escribir esta reseña y no por el tema de la novela, sino por las cosas que despertó en mi! Y es que desde que leí la sinopsis, me dije “Carajo! tengo que comprar este libro desde YA! y así lo hice; así que no, no fue solo por ser la cuarta entrega de “Cuidarte el Alma”, sino por la forma en que Dante Avilés nos presentó esta historia. Me atrapó, me llenó de curiosidad, de intriga, y claro, más ganas me dieron de conocerlo cuando lo vi en un par de fotos… ¡JA! Ya quisiera yo vivir en ese infierno junto a él!

Pero a ver… debo recordar que no es un hombre soltero y tomar las riendas de mi vida como lectora.

Ejem… Este libro te cautiva desde el principio… bueno, la historia lo hizo desde que leímos el final de “Paulina en Cuerpo y Alma”... ¿Se acuerdan? esa escena donde en plena boda, Renzo dibuja un corazón en la arena? pues bien, ahí, en ese preciso instante comenzó a crecer una historia de amor tan cargada de pasión, de emoción, entrega, decepciones… uff!

¡Joder! Da cólera! pero lamentablemente a veces hay que sufrir en el amor para que después de disfrute plenamente de él ¡no? Quizá sea necesario vivir en un infierno para luego vivir el resto de nuestra vida en el cielo…

Bueno, ya me puse a delirar!

Volviendo al tema, les diré que el amor que existe entre Renzo y Eva es de esos amores que, como dije desde un principio, y el mismo Dante lo dijo, ya estaba escrito desde el cielo. Un amor increíblemente puro, tan cargado de calidez, protección, un amor que lo traspasa todo, que es más fuerte que las distancias, los enojos y el orgullo. Un amor sincero que a la vez, está cargado de miedos, un amor dispuesto al sacrificio, un amor lleno de pasión, ternura, deseo… (suspiro)

Renzo es único, muy particular, extremadamente guapo (está buenísimo realmente y él lo sabe) con un estilo de bohemio único y unos ojos que dan ganas de quedarse prendidos de ellos por toda la vida. Ha estado enamorado desde siempre de Eva, pero que por motivos del destino y de otras cosas, vive sumergido en un infierno constante de tristeza, soledad y amor.

AL igual que Eva, hija adoptiva de Paulina y Nacho. Un chica única, original, creativa que desde siempre sintió mariposas en el estómago cuando estaba cerca de su primito Renzo y que con el pasar del tiempo tuvo que aprender a vivir sumida en un enamoramiento sin tenerlo cerca.

¿Qué jodido no? El destino se encarga de juntarnos, luego de separarnos, juntarnos de nuevo, y así sucesivamente, como si fuéramos una Barbie y un Kent, y vale, sé que hay caminos que uno toma por su propia decisión, pero creo que el destino siempre mueve sus hilos para que las cosas sucedan de cierta forma, y si no me creen, pregúntenle a Dante… ¿Verdad?

El ir y venir de la historia no hace más que aumentar tus ganas por saber más. Al principio los capítulos son mezclados entre pasado y presente, haciendo que poco a poco, vayas conociendo la razón de las cosas que están sucediendo. Así también vas conociendo más a profundidad a estos protagonistas que nos volverán locas de amor y deseo.

Ahora, las escenas sexopasionales… SANTO PODER DE CRISTO REDENTOR! Créanme que  eso de agitar la manito frente a la cara no era suficiente para calmar las calores que esas escenas me provocaban. Renzo y Eva son pura pasión, entrega, calor, sentimiento… son una pareja que lo entrega todo en la intimidad, hasta el rincón más profundo de sus cuerpos, porque pase el tiempo que pase y suceda lo que suceda, ambos se pertenecen, ambos son únicos, son tan ellos….Uuuufff! Voy por un vaso de agua y vuelvo!

Ok…. mejor cambio de tema.

En la historia, como es lógico, nos encontraremos con esos personajes que en los libros anteriores tanto amamos, a Gaby con su “vaya, vaya, vaya” a Paulina y Nacho con ese amor desenfrenado, a Alejo y Lucia con sus diferencias, y por supuesto nos encontraremos, a una de las piezas más importantes para esta historia, a Andrés, el increíble, perfecto y guapo hombre canoso que en aquel primer libro nos enamoró desde el momento que acompañó a Gaby al funeral de su papá, el hombre con aquellas frases que siempre nos hacían pensar y al que todas queremos para que nos cuide el alma… Andrés… Andrés Otero –suspiro.

También conoceremos a otros personajes especiales e importantes como Esther,  a otros que mejor no defino, como Grant, otros que al principio odiamos y después no tanto como Bruno, y aquellos que no hacen más que provocar ciertos sentimientos o pesares como Emilia y “La Eva Actual”.

Una historia gracias a la cual nunca olvidaré una cosa, y es que, para ser feliz, hay que lograr que lo que quieres y lo que debes hacer, vayan juntos de la mano, porque de lo contrario, tu corazón se divide en dos. Es ahí cuando uno se pregunta ¿cuantas veces he hecho lo que debía y quería hacer?… ¿Se lo han preguntado alguna vez? por que yo sí, y es que ese pensamiento me lo dijo hace un tiempo un buen amigo psicólogo, y encontrármela acá de nuevo, dicha por Andrés Otero, no hace más que confirmar la realidad de su significado.

Realidad… esa es otra de las cosas con las que nos encontramos en esta historia, una realidad que nos recuerda que aunque sea una novela, hay cosas de las que no podemos huir, hay cosas que tienen que pasar aunque no nos gusten,  porque son parte de la vida.

La historia me encantó,  es de aquellas novelas que me dejó con una sonrisa en el rostro, la nariz roja y los ojos un poco hinchados por cierta situación que me desencajó. Quedé contenta con el final, con esos finales tan diferentes y característicos de la mano de Mariel, que estoy segura que metió mano ahí para hacerlo a su estilo y el pobre Dante tuvo que dejarla,  pero reconozco que quedé con ganas de más, de mucho más porque creo que ese amor de Renzo y Eva vivirá por muchísimo tiempo más y resurgirá en otras vidas.

Una novela que nos enseña que el amor puede ser infinito, que puede traspasar vidas, años, y todos los tiempos,  que nos muestra que a veces los finales y los comienzos se enlazan de una forma curiosa e inesperada, que nos hace pensar en si el destino está escrito o no, en si dos caminos se pueden llegar a juntar aunque se comiencen separados, una historia de amor verdadero, de esos amores que se reencarnan, de esos amores que nunca mueren, de esos amores que pueden ser dichos dibujando corazones en la arena.

Por cierto, quizá muchas estén confundidas preguntándose ¿quien carajo es Dante y que tiene que ver don Renzo y Eva? ¿Cómo sabe lo que sucedió? pues créanme que es una larga historia que explicar, y para saberlo pues tendrán que leer “Corazones de Arena”… pero recuerden leer la segunda, la verdadera historia, o sea la que acabo de reseñar.

Dante, fue un placer leerte y espero saber muy pronto de ti, y Mariel… ¡Ay Mariel!… Sigue así mujer… sigue escribiendo y haciendo lo que haces porque vas muy bien, y créeme que al paso que vas, harás que no me case nunca por esperar que llegué un Renzo, un Andrés o un Nacho a mi vida. ¡Sos grande!

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