Adelanto “Soy Tuya”

Lorena Fuentes nos presenta su primer libro titulado “Soy Tuya”, el cual será publicado el próximo mes de marzo de 2015, y pues como buena escritora, nos dejó en las redes sociales un nuevo adelanto de esta historia que al parecer, estará llena de romance y pasión.

(…)

Perdón Perdón Perdón

El día paso volando, estaba en la cafetería con Roccío, Lisbeth y Patricia. Mis tres locas amigas, mis espejos. Lisbeth es la modelo del grupo, siempre le ha gustado esa vida, estudiando en las academias más prestigiosas del país y el mundo, la cuna de las misses y miss universos, convirtiéndose en profesora de la misma. Patricia bueno ella es una belleza exótica de esas que no se ven, y la más seria de todas.

-Bueno, brindemos por Ems, señoras. – Brinda Lis, levantando su taza de latte. (café con leche)

-Pero que envidia amiga, quizá allá te casas con Andrew Garfield.- Agrega Patricia alzando su taza.

-Si claro, si ella se casa con él yo separo a Brad de Angelina y listo.-, Apostilla muerta de risa la loca de Rocci.

-No voy por novios locas, voy por trabajo. Creo que nos debemos centrar. Además, ya verán que allá no tendré el tiempo suficiente para salir.- Agrego algo seria.

-Si claro, la bruja, es la santa del grupo. – Se burla Roccío.

-De santa nada, Ems, con el que no debe ser nombrado hizo cosas que ni tú has hecho.- Apunta sin más Lisbeth.- Y hablando del rey de Roma, Ems, te agradecería no te voltearas, tu ex acaba de entrar.
Sentí que la silla se le abrían las cuatro patas y viendo en las caras de mis tres amigas la molestia, tengo el presentimiento de que Alejandro se va a acercar.

-Emma.- Me estremezco con solo escuchar mi nombre en su voz.

-Ella no tiene nada que hablar contigo, así que sal por donde entraste Alejandro.- Le exige Roccío gesticulando con sus manos.

-Creo que no dije, Roccío, dije Emma, si ella no quiere hablar conmigo, que tenga la madurez suficiente para decirlo. Su voz suena molesta, demostrando como siempre, animadversión por mi amiga.
Creo que el dolor que sentía se ha convertido en ira, como puede hablar de madurez cuando él me dejó enviándome un mensaje de texto. Me levanto y me volteo para darle la cara.

-¿Madurez? Creo que escuché mal Alejandro.- Contesto con un tono bastante duro.- ¿Hablas tú de madurez, después de lo que hiciste?- Le pregunto incrédula.

-Ems, no es el momento, ni el lugar. Tenemos que hablar, pero no aquí y por supuesto no delante de tus amigas. -Me dice serio.

-Yo no tengo nada que conversar contigo, así que te agradecería te alejes de mi mesa y me dejes en paz. Le exijo a punto de gritar.

-¡No!. – Me toma del brazo y me da una mirada severa.- No pienso alejarme, vamos hablar así te saque a la fuerza y dé un espectáculo, tú decides Emma.- Me advierte dándome a elegir.

-Suéltala.- Roccío está roja y creo que si es por ella, le pegaría.

-Cálmate Rocci.- Sonrío a mi amiga y me vuelvo a Alejandro asintiendo. -Está bien hablemos.- Lo que no quiero que esos dos se pusieran a gritar, y Alejandro levantándome en brazos para sacarme a la fuerza.

-¡La madre que te parió Emma!, no creo que vayas hablar con él.- Suelta sin más Roccío.

Me suelto de su agarre y salimos fuera de la cafetería, donde tendremos una pseuda privacidad.

-Tú dirás.- Agrego cortante.

– Tengo mucho que decir.- Me da una mirada, de esas que sé que me van a romper de nuevo. Primero perdóname.- Suena arrepentido, pero no le creo. -Sé que lo hice no es el mayor acto de madurez, pero pasaron muchas cosas. Sabemos que la distancia no ayuda, tus amigas no ayudan, tus padres y tú no queréis entender que no deseo irme.- Las excusas siempre son las mismas.

-Por supuesto, ¡la culpable del que tú me enviaras un mensaje, fui yo!- Le grito, tenía unas ganas inmensas de llorar y golpearlo. -No claro, al señor le cuesta afrontar que es el hombre más inmaduro de la faz de la tierra. Le escupo con amargura.

-Emma, no me hables así, te estoy pidiendo perdón.- Alarga su mano hacia mi cara pero la retiro en el acto y él la deja caer.

– Perdón, claro, perdón por romper conmigo con un texto.- Respiro. -Perdón por engañarme de nuevo con otra. Perdón por hacerme perder cuatro años de mi vida, al lado de un ser lo suficientemente egoísta, por no dejarme en paz en la miles de veces que rompiste conmigo.- Mi postura cambia solo deseo salir corriendo y protegerme de nuevo.

– Ems. Dice mi nombre mientras ve mi postura, cruzada de brazos, diciéndole cada palabra con rabia. Él sabía que estaba llegando al límite y que quizá era ese el final.
– Para ti, soy Emma. Dejé de ser Ems. Le corrijo tajante. (No te preocupes Alejandro, no sabrás de mí. Sé que no puedo dar otro paso hacia a ti, porque solo me queda arrepentimiento.- Lagrimas se acumulaban en mis ojos. – Perdiste mi amor, no sé quizás te amaba de más.

-Ems, no digas esas cosas quiero ser tu amigo.- Su voz suena arrepentida por todo lo que he dicho. -No llores, aunque no lo creas yo te…

-¡No! No lo digas Alejandro ¿Quién te crees que eres? Siempre me lo dices y caigo de nuevo.- Cae una lágrima y me la limpio, no voy derrumbarme ante él. -Te imaginé sincero cuando no era así y si tenías ojos, no eran solo para mí, discúlpame por lo tonta que fui.- Le aclaro ante su cinismo.

-Por favor, Ems, solo te pido ser amigos. Murmura, se está conteniendo para no tocarme, aprieta los puños, siento que es una más de lo que eran nuestras discusiones.

-Te idealicé a mi lado, en mis noches y días aferrándome a la idea que eras el amor de mi vida.- Rompo a llorar, las palabras salen de mi alma herida y decepcionada.- Hoy te pido perdón. Perdón por haberte confiando sin dudar mi corazón, entregar mi alma en tus brazos y por confiar mi cuerpo en tus manos.- Él ha sido el primero y el único en mi vida. -Perdón por crearme esta falsa historia de amor, y te pido perdón por haber esperado demasiado.- Suspiro viendo que no puede soportar estas palabras tan duras, en lugar de escuchar las de amor de mis labios. Doy fin a todo con lo que más le duele, porque aunque él lo niegue, nuestro primer beso fue especial para los dos. -Desearía haberme perdido la primera vez que nos besamos porque rompiste todas tus promesas, y ahora vuelves aquí, no me conseguirás de nuevo, ni como novia, ni como amiga. Ya no hay nada más. Sentencio aquí todo lo que había entre nosotros.

-Emma…- Vuelve a llamarme, me doy la vuelta, entro a la cafetería llorando, recojo mi bolso, no me paro a despedirme de mis amigas y salgo directa al auto para poner distancia. Desde momento sé que ya no existe un Alejandro y yo.
(…)

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