Adelanto: Tú eres mía: Cuando nada es suficiente

(…) Déjeme ir, por favor ―suplica angustiada.
―No, Nicole, no quieres irte, quieres quedarte. Conmigo.
Su estómago se contrae ante aquellas palabras, no es cierto, ella no quiere quedarse, quiere irse, especialmente en este momento, cuando ya sabe perfectamente lo que él quiere conseguir de ella y su cuerpo está a punto de traicionarla. Nicole necesita salir de allí. Sus recuerdos y la situación le hacen sentir cosas que no quiere.
Él da un paso más hacia ella y su corazón se acelera lo que la obliga a cerrar sus ojos. Sus emociones están a flor de piel. Principalmente el miedo, la anticipación de saber que lo que viene no le va a gustar y…
Una mano en su mejilla la vuelve a la realidad. Esto es peor que quedarse atrapada en un ascensor. Siempre pensó que nada podía ser peor que quedarse atrapada en uno, pero, encerrada en esa oficina con Cristóbal…
El miedo que ahora siente es solo comparable al que sintió una sola vez en su vida, varios años atrás y no quería revivir aquellos momentos. No quiere ser lastimada.
―No ―ruega a punto de llorar, pero no va a hacerlo. No enfrente de él.
―Vamos, Nicole, ya no luches. No te lastimaré, lo juro. ―Se acerca a ella tomando su cara entre sus manos, acunándola con ternura y mirándola con pasión.
Nicole no lo puede creer, su cuerpo la traiciona justo en este momento. Por más que intenta recordar el enojo, la humillación de ser acosada por su propio jefe y no solo un jefe cualquiera, sino el dueño de la empresa, el que no recibe un “no” por respuesta en ningún ámbito.
―Tranquila, todo estará bien ―susurra cerca de sus labios―, no haré nada que no quieras.
―Quiero irme, por favor ―suplica, ella no quiere esto, su cuerpo puede decir una cosa, pero su mente no se despega del suelo.
―No, no quieres irte ― murmura apenas, mientras se acerca a su boca cada vez más a una lentitud abismante.
―Por favor, señor…
―Por favor, qué, Nicole. ¿Qué quieres que te haga? ―Roza sus labios en la comisura de los de ella.
―No quiero esto, quiero irme… ―contesta intentando recuperar la cordura.
Él se hace a un lado con brusquedad, dejando el paso libre a Nicole para que salga de allí. Ella lo mira expectante. ¿Es cierto que la dejará ir? Por fin puede respirar y camina rápidamente a la salida, pero antes de llegar a la puerta, Cristóbal la detiene con sus palabras. Nicole queda inmóvil un instante escuchándolo antes de salir.
―Ya volverás, Nicole, vendrás por mí, querrás estar conmigo y te lo concederé, porque me gustas, pero será bajo mis órdenes y mis condiciones. Recuérdalo, porque de rodillas me pedirás que sea tu amante.

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