Reseña La Diosa Dorada

10615397_883318405013041_8330307724501085595_n copiaDesde que comencé a leer el primer libro de la bilogía “El Esclavo de Aurelia” me entró la duda por saber ¿cual sería el final de esa historia? porque como muchos saben, los protagonistas son bastante fuera de lo común, por lo tanto, sabía que el final tendría que ser tan único, particular y especial como lo es toda la novela.

¿Y saben qué?… No me equivoqué.

“La Diosa Dorada” la segunda parte de la historia de Aurelia y Victor, narra la continuación de estas dos almas que deben emprender un viaje a España, en el que nuestros personajes tendrán que asistir a un acontecimiento poco agradable para Victor, pero muy esperado para Aurelia, que como saben, es una mujer tan  odiable como querible ¡y no me van a decir que no! ya que si han leído la primera parte saben perfectamente las razones que la impulsan ser así.

Como les decía en un principio, desde que comencé a leer la bilogía pensé: “Esto no puede tener un final donde todos terminan rodeados de corazoncitos”. Sentía que Aurelia había pasado demasiadas cosas que no podían quedar desapercibidas y que Vitor necesitaba algo o alguien realmente especial a su lado…. y ojo, no es que ella no lo sea… ¡claro que lo es! por algo él la ama tanto, pero sentía que ella no lo merecía, aunque claro, después me arrepentí.

Mientras iba leyendo este segundo libro, pasaron por mi mente las mismas preguntas: ¿Será que terminarán juntos?… ¿Cómo hará la escritora para que podamos quedar satisfechos con el final, haciendo que todos los traumas y los dolores desaparezcan? ?Cómo hará para que quedemos con una sonrisa en el rostro al llegar a la última página?

Pero… ¡OH DIOS MIO Y LAS TRES DIVINAS PERSONAS! Esta novela fue ¡DEMASIADO! Llegamos a descubrir tantas cosas! llegamos a sentir una serie de emociones tan increíbles. Logramos sentir el dolor que siente nuestro Victor ante las múltiples facetas de Aurelia, ante sus confesiones, ante su pasado, ante su dolor.

Sin embargo, también logramos sentir también el dolor de Aurelia. Esta mujer que en el primer libro sacó nuestro lado criminal en más de una ocasión. Pues aquí la situación va cambiando poco a poco, y aunque su carácter lleno de poder y dominación continúa, llegamos a verla de forma distinta… es más, debo admitir que llegué a quererla, a valorarla y entenderla como mujer que soy.

Esos dos, son personajes que nacieron para estar el uno con el otro… ¡definitivamente! es más, en ningún momento logras imaginarte a Victor con otra mujer (a parte de nosotras) que no sea Aurelia y viceversa.

En cada capítulo viviremos situaciones increíblemente divertidas que nos harán aplaudir a Aurelia, también encontraremos escenas escalofriantes que nos logran sacar alguno que otro “Auch” y conoceremos personajes a los que querremos tener a nuestro lado para amarlos y cuidarlos, tenerlos arropados bajo las sábanas de sus camas haciendo cosas… sólo cosas (no pregunten más)

También conoceremos otros a los que odiaremos y que querremos tratar como perros. Nos les diré los nombres  ni los describiré, pero créanme que cuando lean esta novela, querrán tener a un par de ellos amarrados en el patio de su casa y darles unos buenos latigazos, castigarlos, encadenarlos!… Ok… mejor me calmo ¡disculpen!

Aquí también se resuelven detalles que habían quedado pendientes en el primer libro, sobre todo con un desgraciado que intentó incendiar aquella cabaña, ¿se acuerdan?… pues bien, ese innombrable vuelve aparecer (maldito). Y por supuesto, nuestras amigas felinas, Catalina y Salomé, también tienen su aparición en la novela, pero créanme que incluso ellas tendrán un final distinto.

A través de las páginas y de la increíble narrativa de Aurelia, que de una forma elegante y precisa, nos transmite todas las emociones de cada personaje y nos lleva a cada uno de los ambientes que van apareciendo en la historia por medio de una descripción precisa, la necesaria para entenderlo todo y capturar cada detalle que necesitamos para sentirnos en el lugar que nos está describiendo.

En este libro, me encontré escenas que me hicieron volar por lo más alto de las nubes a través de un parapente; conocí playas privadas que llegarón a ser el testigo ideal para un encuentro lleno de pasión, donde ni siquiera un temblor puede opacar las ganas que existen entre dos cuerpos; y una gruta… una gruta que se convierte en el lugar perfecto para hacer que los miedos desaparezcan, logrando que el verdadero amor surja como un sol dorado naciente.

Ahora, el final de esta novela es… no sé como describirlo… ¿inesperadamente perfecto? y ¿saben por qué lo digo? pues porque una historia de este nivel no podía tener un final clásico! eso era ¡IMPOSIBLE! porque Victor y Aurelia no son clásicos! o acaso han conocido a un hombre tan bueno como él?… ¡NOOO! Y si lo conocen,  por favor, avísenme donde está para correr inmediatamente a buscarlo!

Así que chic@s, no esperen que el final sea el típico de las novelas románticas.No esperen una boda donde Aurelia aparecerá con un vestido blanco… o sea… POR FAVOR! ¿Realmente se imaginan a la Diosa Dorada así?…. ¡JA! ¡ESO JAMÁS!

Por lo tanto, PREPÁRENSE!. Prepárense para un cierre increíble, para unas páginas que te harán llorar, que te harán creer, que te harán suspirar. Páginas en las que comenzarás a tener fe, en las que después de suspirar, amar y solar, sentirás dolor, angustia, cólera, indignación, páginas donde sentirás tu corazón latir fuertemente  mientras ves que después de una frase en particular, ya no quedan más palabras  y donde esperas que en el epílogo se calme esa revolución emocional que estás viviendo por dentro.

Definitivamente, este es el final perfecto para ésta historia, un final tan digno y diferente como lo es toda la bilogía.

Un final que nos muestra que hasta el corazón más duro puede ser derribado por el amor, que te muestra los sacrificios que estamos dispuestos a enfrentar. Un final con el que aprendemos que el amor puede hacernos perder los miedos, cambiar nuestra perspectiva, destruir los monstruos que nos encarcelan, hacernos creer, hacernos volar, reír, confiar, o que incluso, puede llevarnos a la muerte con tal de ver con bien a la persona que amamos.

Una historia que nos hace ver que cuando el amor es verdadero, es el único que nos puede mantener con vida, el único que pase lo que pase, sigue latente, que nos da señales que incluso pueden llegar en nuestros sueños y que nos puede indicar el camino que nos lleva hasta aquella persona que significa todo para nosotros…
aquella persona que creíamos perdida…
aquella persona que nació para mostrarnos el horizonte que nunca habíamos visto… aquella persona que es nuestro sol, nuestra luz…
aquella  persona a la que podemos decirle a los cuatro vientos… ¡SENI SEVIYORUM!

Gracias Aurelia Ardent por esta gran experiencia.
Este final que no pudo ser mejor!

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